PREMIOS Y CONVOCATORIAS FELIFA

PREMIO INTERNACIONAL LIBRO PUBLICADO USD2000 al mejor trabajo editorial 2017-18
jurado: Andrea Josch – Albertina Carri – Alejandro Ros

 

PREMIO LATINOAMERICANO PARA MAQUETAS Premio Publicación FELIFA-Futura
jurado: Musuk Nolte – Cristian Alarcón – Rosana Schoijett

 

CONVOCATORIA LIBROS AUTOPUBLICADOS exhibí y vendé tu libro en la Feria!

 

LE BELLE QUÉ? premio estímulo joven 18 a 24 años para la Beca Algabo de dos años de formación en proyectos visuales en TURMA de fotografía
jurado: Pilar Villasegura – Lina Etchesuri – Mora Navarro

 

este año #FELIFA es un festival de libros de fotos & publicaciones gráficas
felifa.com.ar / Feria de Libros de Fotos de Autor – Felifa → del 31.10 al 4.11 en ArtexArte Buenos Aires

Fulminación

FOTOLIBROS LATINOAMERICANOS

Fulminación de Sergio Dominguez

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El libro Fulminación de Sergio Dominguez es el segundo libro de la nueva editorial argentina La Balsa, dirigida por Federico Paladino. Co-publicado junto a Infinito Blanco en un momento históricamente conmovedor, en términos de que economica y socialmente todo se mueve hacia abajo (excepto el dolar que sube y sube), Fulminación viene a presentarse como un objeto desobediente e inflamable, que se erige cual caja negra conservada después del desastre: en ella un registro visual de lo que sucedió. Los plateados gritos de clemencia, los llantos, las carnes en choque y los cristales estallando. Recordemos que de quiebres y de plata está hecha la Historia. Aunque Fulminación sea una caja negra, es una que fracasa porque, como tal, se comporta de un modo atroz: no registra el desastre pasado, develado después, sino que narra un pasado presente, develado durante. Quizas lo que fracasé no sea la caja sino la realidad, y el objeto, confundido, responda como puede.

En términos de diseño, Fulminación encuentra su efectiva solución en la provocación visual desde el fondo negro. Desde este espacio se abre el fuego oscuro en la portada, tatuado a puro golpe, como una especie de conservación en piedra del gesto de lo que arde. En este sentido, y en muchos más (incluido su título) el libro toca notas bíblicas y las tensiona. Es así que la publicación avanza, con imágenes que se evocan iluminantes desde un abismo de sombras. Son imágenes tomadas por Dominguez en varias manifestaciones y conflictos sociales. Imágenes de multitudes y de represión, en donde un zoom grotesco señala y recorta gestos individuales, que luego el libro se encargará de acumular y detonar. Vale la pena destacar que gráficamente, el recurso de enmarcar las fotos en negro, es uno honesto y acertado en demostrar que las imágenes de la publicación son recortes de otras originales.

 

El libro no quiere esconder su gesto de inventar (o provocar) realidad (como si hacen constantemente los medios masivos) sino que planta su bandera (negra) en anunciar el capricho de la visión individual del autor ante sus propias imágenes.

 

Siguiendo con la linea bíblica con la que el libro dialoga, la visión individual ha sido históricamente el mayor temor de la iglesia católica: el control de las imágenes es el absoluto gesto de poder. En términos mas claros, la gran imagen es una sola, no hay lugar para interpretaciones y quien la controla es quien gobierna. Dominguez, en este sentido, realiza un ejercicio crítico muy afilado en cuanto que produce sus propias visiones, de imágenes públicas enormes, e implanta su capricho y delirio místico de sujeto social que lucha, participando así, no solo en la manifestación simbólica de aquel movimiento, sino en el grito colectivo que sus imagenes capturan y a su vez proyectan.

Hay mucho para señalar de la edición y secuenciación del libro, pero sería atentar contra la lectura propia y libre de ustedes. En tal caso, solo me basta comentar que hay una continuación que encuentro lógica del primer libro de la editorial <<88 Pedazos, co-publicado con F.E.A.>> en la figura del puño cerrado. Así como 88 Pedazos contenia la fuerza de la piedra en sus puños, Fulminación contiene la chispante explosión del fuego liberado o provocado por esas mismas manos. Inevitablemente viene a mi mente el personaje Prudencio Parra de la novela Las Nubes escrita por Juan Jose Saer. En ella, Prudencio, loco y ensimismado, cree contener en su puño cerrado todos los males del mundo. Como si de un un castigo superior se tratase, el cree ser el guardían pandórico del caós y su maldición la de no poder abrir la mano jamás. En Fulminación los puños son los de Prudencio. Contienen, retienen, aguantan, se manifiestan encerrando adentro ese material que en valor simbólico supera al oro: la pasión popular, la lucha, la tensa convicción de que hay posibilidad de cambio. En la visión de Dominguez (y de Paladino) se cierra un puño para, irónicamente, sostener los golpes ajenos y cuando este se abré, se libera el fuego.

Fulminación es un desastre continuo. Una autopsia de un vivo y sin anestesia. Una exhibición de extremidades. Es un Frankenstein posible del sujeto social, enfrentando con su cuerpo poético a la (falta de) poesía del cuerpo policial.

 

En 1981, el artista Federico Peralta Ramos realizó una re fundación simbólica de la ciudad de Mar del Plata, bautizandola, bajo la creciente hiperinflación post militar, como Mal de Plata. Fulminación, responde, sin humor, o con humor flemático (desde el centro) a la misma premisa. Estamos mal de plata. El país se hunde y el fotografo, volviendo a lo clásico, responde desde la plata también. Argentina tiene un extraño vinculo ontólogico con este mineral: lo lleva en su río unitario y en su nombre nacional. Aunque la plata de verdad se la lleve siempre otro río… y los platos rotos los pague siempre el mismo pueblo.

Escrito por Martín Bollati

Fulminación, Sergio Dominguez

Tapa Dura

80 páginas

15.5x 22mm

2018

Co-publicado por La Balsa Ediciones e Infinito Blanco

400 ejemplares

 

Fotografías: Sergio Dominguez

Edición: Federico paladino

Diseño: Federico Paladino

Texto en libro: Romina Resuche

Impresión: José Chavez

Encuadernación: Prix Encuadernación

… lleno de cosas hermosas

UN FOTOLIBRO, UN OBJETO

Reseña del libro El mundo es un lugar horrible lleno de cosas hermosas de Florencia Reta, publicado por La Luminosa editorial.
Acompañado de: las manos familiares

Treparse a los árboles en los confines de un jardín con aspecto a selva, mirar de otra forma el mundo.

Elaborar un territorio personal donde no se le teme a nada ni a nadie,

con la tenacidad interior y el compromiso de ir por el camino elegido.

 

Reptar la noche, volar el día, desplomarse panza abajo entre los eucaliptos amados. Reconstruirse.

Caminar con la brisa justa y la luz que avanza sobre el río. Creer.

 

Hay tantas vidas lejos de la humana,  envuelta en la naturaleza.

 

Veo en El mundo es un lugar horrible lleno de cosas hermosas un libro sobre la Amistad y la lucha a la par con los animales para defendernos, juntxs, de la civilización que hemos levantado. O también el libro de una niña que vaga entre pastizales y espera por horas que el movimiento de otro ser vivo le dé una señal de hermandad…

El libro de una joven que sobrevive a lo lejos, con nostalgia, un mundo que parece perdido. O el libro de una mujer que recupera en imágenes su historia y da nuevos frutos.

Paisajes a doble página de rabiante foco y saturación despliegan un universo que nos ubica.
Un libro de colores que abrazamos.

Texto & fotos = Andrea Knight
mail / ig

 

Este fotolibro se puede visitar en la biblioteca de TURMA: hay que agendarse en biblioteca@somosturma.com.

También se encuentra a la venta en la tienda online. Consultas en tienda@somosturma.com

UN FOTOLIBRO, UN OBJETO

En el cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, Jorge Luis Borges inventa un concepto que titula Hronir. Un hnorir viene a ser un objeto que se encuentra en el ficticio mundo de Tlön y que es cualquier objeto que surge a partir del deseo. Allí cuando un objeto es buscado intensamente, siempre se lo halla, porque la voluntad modifica la realidad, o la inventa. El mero deseo produce el objeto. Todo lo que es imaginado, es posible de aparecer.
Inspirados en este concepto, la sección Un fotolibro, un objeto propone una reseña de un fotolibro en donde se proponga la lectura del mismo acompañado de un objeto. El objeto potenciará la lectura del fotolibro y abrirá otros caminos que este alberga.

Fotografía y Feminismo 7

Séptima entrega de la serie MUJERES QUE SE MIRAN – AUTORRETRATOS & DECLARACIONES, que comprende un recorrido visual y textual por imágenes autorreflexivas, realizadas por mujeres.

Self-Portrait, 1954

La aparición de Vivian Maier en el ojo público es un evento casi fortuito. Su material, incluso rollos sin revelar, fue comprado en una casa de subastas en 2007. La autora muere en 2009, sin enterarse de esto. Casi todo el volumen de su obra pertenece ahora a John Maloof, quien se ocupa desde 2011 de su difusión, archivo y comercialización. Ante esta historia, es válido cuestionar: la obra de Maier, ¿fue creada para ser vista y expuesta? Maloof actúa absolutamente de manera legal, pero, ¿cómo funciona exponer y vender la obra de alguien que murió sin ser considerada una fotógrafa, que se ganó la vida cuidando niñxs, en una tarea típicamente relegada a la población femenina de bajos recursos? Maier, además de fotografiar, filmaba y grababa audios de manera subrepticia, y rara vez dejaba su nombre real en manos de desconocidos. ¿Hay ahí un deseo de anonimato? Y si lo hubiese, ¿debería ser póstumamente respetado?¿o prevalece nuestro deseo de ver su obra sobre estas posibilidades inciertas?

Mientras nos planteamos estos interrogantes, lo cierto es que el trabajo fotográfico de Maier es valioso. Su mirada personal y capacidad compositiva son innegables, y la abundancia de imágenes que dejó permite incluso formar series temáticas dentro de su material. Una de estas, es aquella dedicada a los autorretratos. Maier aprovechaba particularmente su sombra y su reflejo para crear composiciones urbanas y domésticas que protagonizaba. Su propia imagen era fraccionada, repetida, distorsionada, y utilizada para enunciar sus propuestas visuales.

En la imagen aquí mostrada, la cual no cuenta con un título más allá de su datación, ambas formas de proyectar su propia silueta se combinan, y dan cuenta de su habilidad técnica. En este autorretrato, Maier usa su propia sombra para iluminar lo que ve, toma su imponente silueta y proyecta un quiebre sobre el reflejo en un vidrio para señalar las figuras que a su vez la observan desde dentro de un negocio neoyorkino.

La fotógrafa usa su cuerpo como herramienta compositiva, y se convierte en el marco de una escena entre dos mujeres, quizás madre e hija. Su cámara se funde con las plantas de interior que cortan su silueta en dos, y su rostro queda oculto dirigiendo su mirada al visor de cintura de la cámara.

En este autorretrato, el rostro que observa desde la foto a la espectadora no es el de Maier, sino el de la mujer a quien ella observa, y que a su vez dirige su mirada a la fotógrafa. Esta mirada implica en sí misma un reconocimiento de Maier en su acción de tomar una fotografía, cerrando el círculo de miradas entre retratada, fotógrafa y espectadora. Este complejo juego de direcciones queda encerrado dentro de la figura de Maier, en su largo abrigo oscuro.

El interior del local donde están sentadas las mujeres se funde con el exterior de la ciudad, donde autos y edificios dejan adivinar que después de realizar la toma, la fotógrafa probablemente solo haya necesitado unos pocos pasos para seguir su camino, y volver a ser una transeúnte anónima.

Texto= Mora Vitali

Mujeres que se miran: autorretratos y declaraciones

 

La aparición de la fotografía a mediados del siglo diecinueve amplía y modifica el campo del arte. Gracias a su relación directa con el sujeto representado, se instala en la conciencia colectiva como prueba de algo, evidencia gráfica y confiable. Desde este punto de vista, el autorretrato fotográfico tomado por mujeres, es un refuerzo testimonial de la propia presencia.

Las autoras buscan asentar la existencia femenina en material visual, ante su fragilidad social.

La iconografía femenina se plantea muchas veces desde la proyección de una mirada masculina, y es necesario deconstruir estos estereotipos para poder desafiarlos. Las autoras se descubren como sujetos y como modelos, abriéndose posibilidades representativas nuevas y revolucionarias.

 

Link a primera, segunda, tercera, cuarta, quinta y sexta entrega

Biblioteca abierta

la biblioteca de TURMA
es un centro neurálgico de ideas, relatos & mundos imaginados en imágenes

un catálogo de más de 1200 libros de imágenes y pensamiento visual

 

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Tardes de biblioteca abierta abrimos las puertas y ventanas de la biblioteca de TURMA para quienes se apasionan con libros de imágenes. Sesiones abiertas con merienda y vermouth, amistad y viajes visuales.

#previafelifa

Este año la nueva edición de la Feria de fotolibros de Buenos Aires se torna un festival en ArtexArte, del 31-10 al 4-11

y ya empezó la previa en TURMA

Inauguramos con la presentación de dos títulos que tienen mucho que ver con FELIFA > Cuando seas grande no te vas a acordar de mí,  imágenes de Pilar Villasegura y diseño de Dai Ruiz, publicado por Sta. Rosa, editorial del libro ganador del Premio Internacional Felifa de la última edición; y Revuelta, con imágenes-textos de Guadalupe Arriegue y diseño de Magdalena Fumagalli, publicado por Metta libros, selección del Premio Publicación Felifa-Futura en 2016.

¡Libros que viajan!

Seguinos en facebook para enterarte de la próxima edición. Para coordinar visitas a la biblioteca, contactarse con biblioteca@somosturma.com

ENCONTRÁ LAS CONVOCATORIAS Y LAS BASES PARA PARTICIPAR DE LOS PREMIOS DE FELIFA 2018 ACÁ

Fotografía & Feminismo 6

Sexta entrega de la serie MUJERES QUE SE MIRAN – AUTORRETRATOS & DECLARACIONES, que comprende un recorrido visual y textual por imágenes autorreflexivas, realizadas por mujeres.

Zaida González Ríos: De guarda

La fotógrafa -y medica veterinaria- chilena Zaida González Ríos cita a William Blake en el texto que abre su libro De guarda: “del agua estancada, espera veneno”. Gracias a esa frase es posible entender mejor toda la imaginería que en el libro fluye y, lejos de envenenarse, cobra nueva vida. La técnica de la fotografía coloreada se reinventa, los recursos modernos se amalgaman perfectamente con los clásicos, y surgen múltiples series cargadísimas de sentido estético y simbólico.

 

Zaida pone en escena cuerpos que rompen con la idea de belleza hegemónica, y sale de todo canon en sus representaciones de religión, muerte, y sexualidad, armando composiciones críticas y conmovedoras.

 

El uso que hace de la fotografía analógica favorece el extrañamiento, al ver figuras contemporáneas como la legendaria “Hija de Perra”, desaturadas y coloreadas, reinventadas en posiciones y situaciones vulnerables. Su creatividad no se estanca, y por esto mismo puede atravesar y salir indemne de reivindicar territorios de la imagen que la tradición abandonó hace años, como la fotografía postmortem, y repoblarlos con sus criaturas fantásticas y a la vez profundamente reales.

Esta soy YO, me fijo verticalmente ante ti, adórame en mis brillos y dorados, en mis hilarantes poses, en la identidad que se me antoje. Soy una autora, mi única publicidad es ser yo misma.  -Zaida González Ríos

Para hablar de una imagen en especial, vamos a tomar la obra de tapa. Es una elección un tanto polémica, siendo que la toma fue hecha por su colaborador Eduardo Rivera; pero la verdad es que el trabajo de la creativa y modelo se cuela por todos los ángulos: la presencia del gato no deja lugar a dudas, así como el trabajo de laqueado y color sectorizados, el corset de Hello Kitty y la pequeña y curiosa colección de objetos y animales plásticos que coronan a la fotógrafa, que sostiene entre los labios la silueta de una rata de glitter.

A través de la elección estos elementos, la fotógrafa condensa una identidad latinoamericana contemporánea que sincretiza las múltiples fuentes que nos colonizan y conforman a la vez. Un rococó floreado, brillante y saturado, que no cae en el kitsch, gracias a la mirada fija que González Ríos dirige a la cámara, y por ende, a quien mira su libro. Esta es la imagen que González Ríos selecciona como tapa, como presentación, como puerta que entreabre para que entremos a conocer su obra.

La autora como mujer rodeada de flores, como persona sexuada, como animal depredador y a la vez doméstico, cargada de brillo y plástico, y mirando, siempre mirando, hacia adelante, con los ojos muy abiertos, como para que no quede duda.

 

Texto= Mora Vitali

El libro De Guarda, que contiene múltiples series de esta autora, puede/debe visitarse en la biblioteca de Turma.

Mujeres que se miran: autorretratos y declaraciones

 

La aparición de la fotografía a mediados del siglo diecinueve amplía y modifica el campo del arte. Gracias a su relación directa con el sujeto representado, se instala en la conciencia colectiva como prueba de algo, evidencia gráfica y confiable. Desde este punto de vista, el autorretrato fotográfico tomado por mujeres, es un refuerzo testimonial de la propia presencia.

Las autoras buscan asentar la existencia femenina en material visual, ante su fragilidad social.

La iconografía femenina se plantea muchas veces desde la proyección de una mirada masculina, y es necesario deconstruir estos estereotipos para poder desafiarlos. Las autoras se descubren como sujetos y como modelos, abriéndose posibilidades representativas nuevas y revolucionarias.

 

Link a primera, segunda, tercera, cuarta y quinta entrega