Point of lovely sun

Entrevista a Pilar Villasegura, David Leda & Federico Paladino, autores de Point of lovely sun, el libro ganador del Premio Internacional de la 15º Feria de Libros de Fotos de Autor.

Point of lovely sun publicado por Sta. Rosa editora. Fotografía: flashboy2001. Edición Federico Paladino y Pilar Villasegura. Diseño: Daiana Ruiz. Encuadernación: Ninja Papel. Impresión: Dodó Risopress. Primera edición: 150 ejemplares, mayo 2016.

Es el fotolibro ganador de Premio Internacional FELIFA-FoLa , los miembros del jurado: Luis Weinstein, Lucrecia Martel y Pablo Ortiz Monasterio.

¿Qué lugar tuvo la técnica risográfica en la concepción general del libro?

Fede: En el momento en que empecé a imprimir en riso, aparecieron las fotos de David y surgió el proyecto de libro. Entonces fue evidente que había que hacerlo con esta ténica, y más aún con esas imágenes que eran a color, digitales y con resolución muy baja. La risografía iba a poder aportarle un aspecto más analógico, del tipo de imagen de fotografía de diario. En las fotos levanta mucho el contraste alto y en blanco y negro; en la idea del retrato, y las miradas y las expresiones. No hay en ese ruido que por ahí está en el archivo original…

Porque todas las fotos son en súper baja, ¿no?

David: Sí. Había de todo, porque en el momento estaban las primeras cámaras digitales. De tres megapíxeles. Y para aprovechar al máximo las tarjetas de memoria bajaba la calidad al máximo. 640×480, la resolución ideal para el fotolog.

Hay retratos muy lindos y muy cuidados, en los que llevaste a la persona a un lugar con linda luz…

D: No, para nada. Lo de la luz es así: tenía la camarita pocket con el flash incorporado y un cartón forrado en papel metálico que lo ponía contra el flash y sacaba la foto. El flash rebotaba contra la pared y le daba a la persona de costado y, además, al rebotarlo quedaba difuminado.

Bueno, pero más allá de la luz hay retratos como buscados, mirando a cámara…

D: Esos retratos tomaban cinco segundos. “Hola, te quiero sacar una foto, ponete acá”, disparo. No tenía nada de preparación.

¿Tenés todavía tu cámara?

D: Creo que no, era una Sony Cybershot. Tenía un lente muy bueno. Como a mitad de camino entre una pocket y una reflex digital.

¿Cómo fue el encuentro con Sta. Rosa editora?

D: En realidad nos conocemos desde hace varios años…
F: Yo le venía diciendo a Dav que tenía ganas de hacer un libro de archivo. Editar cosas de material encontrado o algún tipo de archivo fotográfico. El verano pasado me conto que tenía estas fotos, y que me iba a dar el disco para que las vea. Y, de hecho, estaba pensando eso de la cantidad de horas en el boliche, y que esa progresión se mantuviera. El libro tiene una narrativa de cuando empieza y cuando termina. Porque yo revisaba las carpetas (eran un montón de carpetas y subcarpetas) y veía, desde que empezaba la noche hasta que terminaba y se notaba.
Pilar: Esa lectura lineal nos gustaba.
F: Y después de un tiempo vimos un libro de Billy Monk.
P: Un libro que trajiste, Dav. Es un fotógrafo que fotografió durante mediados del siglo xx en bares y prostíbulos en Inglaterra y eran fotos de fiestas, situaciones nocturnas, gente bebiendo, en pareja, bailando… en antros, bastante trash. Y cuando Fede me comentó lo de David, se me vino a la cabeza ese libro.
F: En realidad, ya avanzada la edición vimos el paralelo. Ese libro termina con todo esto del desarrollo de la noche, termina con una foto de una mujer dormida entre los sillones.

Y el tema del diseño, edición. ¿Cómo se trabajó todo el sistema?

P: Fede empezó a editar durante todo el verano. Eso nos gusta dentro de la editorial, que cada uno pueda trabajar un poco solo. Siempre está el otro para consultar, y siempre tenemos la mirada de los dos. Almafuerte, por ejemplo, lo edité yo mientras Fede estaba de viaje. Nos damos esas libertades que creo que están buenas. Cuando me llama Fede ya tenía la edición un poco cocinada y vino la segunda instancia de edición, donde me incorporé.

¿El texto estaba pensado en un principio, se introdujo después, modifico la edición?
D: Cuando le pase las fotos a Fede yo decía que las veía de esa forma. Una época muy particular, la cultura juvenil argentina. Muy marcado por la crisis del 2001 y esos primeros años hasta que el país comienza a reordenarse. Fueron años muy caóticos. Y mostrarlos, no desde la forma lineal del fotoperiodismo, sino de una forma tangencial con un grupo de gente particular y como se refleja esa época en ese grupo de gente.
F: Para mí, el texto que escribió Dav es súper contundente con el libro. A partir del texto, que resume la intención del libro, a mí me gustaba esta idea del fanzine de agregarle distintas cositas como el playlist de la música que sonaba, distintos testimonios, los collages donde nosotros jugábamos con las imágenes, la letra de Fun Pepole, etcétera.
P: Volviendo al tema de la riso, creo que por eso también la elegimos. Queríamos que fuera muy fanzinero. Como el estandarte fanzinero, por la textura que tienen las fotos, en blanco y negro, que parecen fotocopias. Queríamos darle eso.
F: La verdad es que tampoco tenía tantas referencias de fotografía con la risografía. Tengo varias publicaciones impresas en riso, creo que la única es esa que tenía de Gato negro llamada Piedras. Unos mexicanos que hacen casi todo con riso. Es mucho más simple, es un librito que hay un paralelo de imágenes con esta cosa de la primer piedra de cuando se inaugura un espacio o una construcción publica con imágenes de protestas arrojando piedras a la policía en protestas sociales. Esta era la única publicación que tenía en blanco y negro en riso.
P: Me acuerdo de algo que también pasó mientras estábamos editando: se estrenó la peli de Suárez, de Fernando blanco, Entre dos luces. La peli es hermosa, son situaciones muy íntimas de ellos yendo de gira, en su casa, ensayando… Es como un recuerdo de la vida analógica, grabando el disco y armando la tapa y están todos en una mesa recortando, pegando, fotocopiando. Toda esa situación me generó decir “quiero volver a eso”. Tenía cosas de la cámara de rollo, llegás a tu casa y salta el contestador que alguien te dejo el mensaje… fue lindo ver la peli mientras estábamos editando.

¿Cómo llegaron al retrato de la portada?

F: Nos gustaba que no esté mirando a cámara; es una mirada perdida, al vacío. Creo que Guada me dijo que tiene una cosa medio mística religiosa en la mirada, está mirando al vacío pero ahí en el medio…
P: Más allá de algo puramente estético , él es hermoso, todas las fotos eran los chicos actuando frente a la cámara, posando, haciendo un acting, y él no. No lo conocemos a él, espero que aparezca.
F: Y es como una mirada nostálgica, no puedo determinar si es triste o feliz. Es la mirada que podría poner él ahora recordando esos momentos, lo siento como un paso al futuro.
P: Nos pareció que tenía una actitud diferente al resto.

¿Y el título?

F: Primero fue que queríamos pensar esta relación del libro con la música porque hay obviamente un vínculo fuerte. Empezamos entonces a ver letras de bandas que pasaban en ese momento y bueno, Fun People era de las principales referencias.
P: Nos pusimos a buscar y a leer las letras y apareció esa canción. Estábamos buscando “Point of lovely sun”, la recordamos y encajaba, tenía sentido.
F: La letra tiene algo mencioné cuando recibimos el premio, esa idea de fraternidad y colectividad. Hacerse cargo de que formás parte de un grupo de gente y una generación y la necesidad de actuar en términos colectivos. Nos pareció que eso era algo que se vinculaba con el libro y con la época.
P: Nekro, el cantante de Fun People, es de una cultura autogestiva, muy fanzinero… fue una persona muy determinante. Para mí que tenía 14 años y re adolescente, el chabón trasmitía cosas muy copadas con sus letras, a veces muy simples pero que para alguien de 14, 15 años son muy… emotivas, inspiradoras…
F: Y tenía ese juego de letras bilingüe, cantaba en inglés y en español en un momento que había eso, un vínculo fuerte con la cultura norteamericana. Los chicos escuchaban eso y las bandas eran una réplica de esas bandas.

¿Fue un conflicto que fuera en inglés?

P: No, porque la letra tiene justamente esa mezcla. La canción es en español.
D: Fun People siempre logró eso, los chabones cantan partes en inglés pero nunca los pensé como caretas, ni cerca. Con otras bandas sí puede llegar a pasar eso, pero Fun People no. Tiene una forma tan natural, con una energía tan particular.
P: Igual la traducción que aparece si uno busca en internet es “punto del sol amoroso”. La canción habla de la noche, de la salida, dice que tus padres te quieren con vida, que no te metas en problemas, en algún momento te van a dar lo que jamás te dieron. Esa cosa de la noche y que después sale el sol, esa lectura también lineal del libro donde el sol es hermoso, más romántico…

¿Y por qué la decisión de firmar con el seudónimo?

D: Sentía que era un poco pretencioso firmar con mi propio nombre, porque estas fotos yo lo hacía como si fuese uno más de los que estaban ahí yendo a una fiesta y pasándola bien. Entonces, como para poner cierta distancia con la autoría. No pensarlo como si esto es algo tan personal, sino que es el registro de algo en donde yo hace muchos años estuve ahí. No algo con lo que me identifico ahora, sino que lo hice en ese momento. Entonces, la idea era de crear una especie de personaje fotógrafo que estaba ahí y es uno de estos chicos y sacó fotos a su grupo de gente. También lo pensé como esos seudónimos que se utilizaban en el comienzo de Internet. Ahora con Facebook todos se tienen que poner el nombre real, pero en ese momento era más lo que uno quisiera inventar. En Fotolog era muy común ponerse uno de estos seudónimos y elegí uno que recordé de esa época. No el que usaba yo, pero quería uno que fuese del estilo de esa época, de los comienzos de Internet.

¿Se imaginaron que iban a ganar?

P: Cuando llegué y vi todos los libros en las mesas me dije: ni en pedo. Pero igual el jurado se acercó mucho a nuestra editorial, nos compraron el libro, y yo pensé “bueno, están agitando, una mención o algo puede haber…”.

¿Tienen algún libro que hayan elegido favorito de la feria?

P: A mí me gustó mucho el de retrato de adolescentes, pero no sé si lo veía como ganador. El que todo el mundo comentaba era el que recibió el premio de honor (El libro de la selva), ese lo veía como zarpado.
F: Me gusto el de Dot, que conozco al editor.

¿La diseñadora quién es, y cómo trabajaron con ella?

F: La diseñadora es Daiana Ruiz, trabajamos con ella una vez que necesitábamos más que nada definir el diseño del título.
P: Quiero contar algo que me parece que es lindo. Dai viene diseñando Almafuerte, la reedición del fanzine de Mariana Pacho López. Dai es amiga mía y nos re entendemos, y por ahí yo le tiro algo y me dice ‘no, esto’ y y le digo que sí, que tiene razón y vamos por ahí. Me pasó algo con el cine, por eso también fue un poco la elección de la tapa, me parece muy cinematográfica, no solo por la peli de Suárez que me motivó a hacer algo un poco más artesanal. En el momento en que se estaba editando el libro vi una película que enganché en el cable llamada Breve cielo, de David Kohon. Es una película de fines de los ‘60 que trabaja Ana María Picchio. No sé si tiene recontra que ver con el libro, pero habla de la juventud, y esa cosa de no saber qué hacer y estar un poco perdido. Y el diseño del libro es el poster de Breve cielo, y lo tengo. Pensamos en el poster, en el retrato del chico, que tenga más o menos la misma estructura… es re linda la peli.

¿Con ella trabajan en todos los libros?
P: Los últimos tres.

Opinión del panorama editorial local.

F: En Convoi, que es el espacio que tenemos con Dav, se presentan muchos eventos de editoriales más bien de narrativa o poesía. Me parece que ahí hay una potencia mayor. Es normal que se editen más textos que fotografía, hay una surgimiento de editoriales chiquitas y proyectos autogestivos y de incluso alguna red de editores, poetas y compradores de esos libros… En fotografía creo que también obviamente hay, bueno Juli ustedes lo van viendo: año a año va creciendo la cantidad de editores y fotógrafos autopublicados, y se van desarrollando e intercambiando recursos. Referentes, papeles, tipos de encuadernación… se está armando una red.
P: Yo creo que más que nada en foto, faltan proyectos pensados a largo plazo. Hay proyectos que son hermosos pero son de un fotógrafo que se autopublica un libro y ya. No hay tantos a largo plazo, como editoriales o proyectos más grandes…. Sí me parece que hay cosas que están buenísimas pero excepcionales.
F: Por ahí tiene que surgir de la necesidad de uno de querer ser editor y querer mostrar cosas que a uno le gustan. Siempre el vínculo lo relaciono más a una discográfica. Al menos yo siempre lo vi así para Sta. Rosa. No buscar el mainstream sino fotógrafos, archivos o proyectos fotográficos inéditos.
P: También Sta. Rosa surgió con la idea de editar fanzines de fotógrafos argentinos contemporáneos. Después nos fuimos extendiendo, en un momento cuando pensamos en Santa Rosa caímos de re causalidad en las oficinas de Pogo books, pensamos que era una librería y no nos abrían.
F: Es una editorial en Berlín de fotografía, que hasta hace unos años cuando nosotros viajamos lo que hacían eran fanzines.
P: Todos en serie del mismo formato, mismo papel, misma impresión, misma tipografía y nosotros queríamos hacer eso. Después nos dimos cuenta de que nos estábamos perdiendo de un montón de cosas, que era aburrido. Si no sacás uno al mes, es aburrido.
F: Hay algo que me gustaba de Sta. Rosa que era este juego de imitar cosas producidas a otra escala. Estos fanzines están impresos en Ausset en 500 ejemplares, no tan fanzines. Trasladar eso acá era también muy caro, hacer 500 fanzines en su momento Mariana Pacho López o Bárbara Arscuchin. No sé, había que venderlos y era una inversión grande que hizo que digamos de comprar una impresora y a partir de la impresora Inkjet producir esos fanzines con otra calidad y mucha menor escala. Cuando presentamos el primero eran 30 y casi nos morimos.

¿Cuándo arrancó la editorial?
F: 2011.

¿Y ahora qué sigue?

P: Yo el año que viene quiero hacer el taller con Juli (Julieta Escardó). Porque tengo un boceto de un libro que quiero hacer.
F: La verdad es que no tenemos plan definido. Queremos destinar el premio a hacer un próximo libro.
D: Convoi es un lugar que armamos con Fede y donde surgió el proyecto de Point of lovely sun. También creo que es parte de la concepción del libro, que tenemos este espacio donde en el piso de arriba está el taller de Fede y Pilar, y en el piso de abajo hacemos muestras de fotografía. En ese espacio se dan también situaciones como esa, es un lugar de encuentro donde surgen ideas.

Coser un agujero

UN FOTOLIBRO, UN OBJETO.
Reseña del libro Un montón de ropa de Luján Agusti
Objeto elegido: un costurero

Curiosear la biblioteca de Turma es siempre una experiencia muy placentera. Un libro de tapa blanda, finito y marrón, me alcanzó su historia.

 

La pequeña gran anécdota de la adolescencia de Luján Agusti sirve para ahondar en aquel mundo material que rodea permanentemente y que, en muchos casos, sólo el tiempo devela su inconsistencia.

Para desarticular lo que se considera injusto es necesario encontrar un mecanismo que desbarate lo prohibido, porque lo inaccesible sin razón no resulta suficiente.

 

Se plantea el juego de tomar a escondidas y disfrutar de lo vedado o de lo que no tiene explicación lógica. Finalmente, como en la mayoría de los casos, la materia sobrevive al cuerpo, y despojada de dueño produce la historia.

¿Qué decisiones tomaste para realizar el libro?

Como todo el proyecto gira en torno al vínculo con mi madre a través de la ropa, me interesaba que eso se viera reflejado en el libro. Es decir, que los diferentes elementos que forman parte de él hicieran referencia a eso. Me interesaba trabajar también la idea del tacto, que por un lado está muy presente en las texturas de la ropa, y por otro, es una de las cosas que más se siente a la hora de perder a alguien.

 

 ¿Qué papeles utilizaste y en qué consistió la búsqueda en el archivo familiar?

Siguiendo esto, busqué que los materiales tuvieran cierta textura: el papel vegetal que además de tener una textura particular al tacto, también hace que una imagen se conforme de varias capas, como la ropa, como la fotografía y como la vida misma. El otro papel donde van los textos y las fotos de archivo, es un papel reciclado de cierta rugosidad que también da una sensación especial al tocarlo. Con respecto a la tapa y el cosido, busqué sí que estuvieran ligados a lo textil. El papel entelado de la tapa, y por otro la costura, que es típica del cosido de indumentaria. 

Quise que los textos vayan en esas medias paginas para que se sintieran como pequeños comentarios que ayudan a entender el libro.

Y por último el quemado uno por uno, un gesto artesanal, que es una referencia directa a la anécdota que cuento.

¿Cuándo surge la aparición de la idea?

Comencé el proyecto en los talleres de álbum familiar de Romina Resuche en 2013. Quería trabajar el recuerdo de mi mamá a través del archivo de mi familia, noventoso y abundante, y fui un poco buscando lo particular de mi historia dentro de algo tan universal como es el archivo. Tanto los álbumes de fotos como la gran cantidad de ropa, son dos cosas que mi mamá  tenía en cantidades, que cuidaba mucho y que finalmente cuando falleció siguieron ahí, impolutas. Y ambas son cosas que heredé. 

Mi mamá era una mujer hermosa y cuidaba mucho de su apariencia, tenía mucha, mucha ropa. Como cuento en el libro, me la pasaba sacándole las cosas, de pequeña para jugar, y ya de más grande para salir. Así fue como le arruiné varias cosas, entre ellas la camiseta que cuento en la historia. Tratando de ver como podía unir ambas cosas, empecé a ver en las fotografías, ropa de ella que aún conservo. Entonces decidí trabajar el proyecto por ese lado: realizar fotografías donde yo estuviera usando estas prendas que aparecen en las imágenes, prendas que sobrevivieron a su dueña. En esa búsqueda apareció la camiseta que, a mi entender, resume de manera ideal lo que quiero contar: este vínculo con ella – a veces conflictivo –  a través de la ropa. La camiseta que una vez tuve que esconder, y que re apareció años después para hacerme entender muchas cosas. Creo que lo que más me ha quedado de este proyecto, es el proceso catártico, un suspiro que me liberó, una historia pequeña sin pocas ambiciones que me ha ayudado a sanar muchas cosas. 

 

¿Cuánto tiempo te llevó madurarla y concretarla?

 La idea del libro comenzó en 2015 mientras estaba viviendo en México, donde vivo actualmente. Estaba trabajando en un proyecto, y me tomé la idea de hacer el libro como un juego, un descanso del otro trabajo. Todo fluyó tan bien que decidí publicarlo este año, en el que se cumplen 10 años de su fallecimiento, y también es el año en que yo me convertí en madre. 

Las repercusiones han sido muy buenas. Se me ha acercado gente que se sintió identificada con la historia y que también se vio tocada por la sensibilidad del proyecto.

El libro vuelve al estante de la biblioteca y a pesar de las respuestas exactas de Luján, genera cada vez más preguntas. Induce a pensar en lo que dejamos, como si se tratase de un montón de ropa.

 

 

Un montón de ropa fue presentado por Luján Agusti en Turma durante el mes de julio. Actualmente se puede conseguir en la Tienda de TURMA (ARS 350) y además participa del Premio Internacional FELIFA – FoLa.

Escrito por Andrea Knight

Andrea Knight es fotógrafa, editora y actualmente realiza la Tutoría de Obra Narrativa en proceso en la Casa de Letras. Además, es productora de la Feria de Libros de Fotos de Autor 

Fotografías Guadalupe Arriegue

UN FOTOLIBRO, UN OBJETO

En el cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, Jorge Luis Borges inventa un concepto que titula Hronir. Un hronir, para Borges, son unos objetos, pertenecientes al planeta de Tlön. En este lugar, cuando un objeto es buscado intensamente, se lo halla. Porque en Tlön la Voluntad modifica la Realidad. Entonces, un hronir, es un objeto que surge a partir del deseo, o de la imaginación.

 

Inspirados en este concepto, la sección Un fotolibro, un objeto propone una reseña de un fotolibro en donde se proponga la lectura del mismo acompañado de un objeto. El objeto potenciará la lectura del fotolibro y abrirá otros caminos que este alberga.

Astrofotografía en TURMA

Nos visitaron tres astrofotógrafos argentinos: Andrea Anfossi, Cristian López y Carlos Di Nallo, quien también es curador y profesor de esta disciplina, que no para de ganar espacios y expandirse (como el universo).

© Carlos Di Nallo

No es de extrañar que Andrea Anfossi, Cristian López y Carlos Di Nallo se hayan conocido orbitando el planetario Galileo Galilei. Es que en Buenos Aires, el Planetario es el centro neurálgico de todos los aficionados a la astronomía, con las actividades y especialmente los cursos. Sin embargo lo que los une no es sólo la pasión por observar el cielo, sino por tener el impulso de capturarlo con la cámara. El camino de los tres coincide desde la pasión por la astronomía a la técnica fotográfica, para aprender y poder aprehender el espacio exterior.

© Cristian Lopez

“Los tres entramos en la fotografía por querer capturar aquello que veíamos a través del telescopio, y luego, claro, la necesidad de compartirlo…”, nos cuentan, mientras conversamos sobre las especificaciones que existen dentro de la técnica. El tiempo de exposición para congelar una estrella es limitado (aproximandamente 20 segundos) puesto que el cielo y la tierra están en constante movimiento. “Distinto es si querés la clásica foto circunpolar”.

© Carlos Di Nallo

CAMARADERÍA ASTRO-FOTOGRÁFICA

Los días (o las noches) que hay eventos astronómicos (conjunciones, eclipses, etc.), viajan en grupo a una zona despoblada, preferentemente sin luz eléctrica, para tener las mejores condiciones de visibilidad. El cielo nocturno, abierto, es el escenario ideal para esta turma. En las salidas observacionales, cada vez son más quienes comienzan a trabajar la astrofotografía. El mal tiempo es un enemigo (¿de quién no?), pero nada los detiene: esas noches se dedican a editar, compartir entre colegas imágenes previas, nuevos procesamientos y distintas representaciones del cielo.

© Andrea Anfossi

“La diferencia entre una foto con un cielo nocturno y una astrofoto es que en esta el fotógrafo está capturando un objeto, un cuerpo, una porción determinada del cielo”. Es decir, que el objeto es previsualizado por el fotógrafo, quien además tiene conocimientos de astronomía.

 

La astrofotografía incluye imágenes del espacio profundo o de campo amplio, puede ser practicada con telescopio o sólo con trípode; con elementos terrestres o sólo “celestes”; y se pueden lograr imágenes congeladas gracias a monturas para hacer seguimientos en largas exposiciones.

 

“La astrofotografía cambia tu vida: no sólo las vacaciones o las escapadas de la ciudad están determinadas por los fenómenos astronómicos sino que tuve que mudarme para lograr tener un buen punto de vista del cielo desde mi casa”, dice Cristian López.

 

Un estilo de vida para quienes la practican, la astrofotografía gana adeptos entre los inquietos que no pueden dejar de mirar para arriba y hacerse preguntas. La cámara oscura habilita apropiarse de una porción del universo. La magia de fotear algo del pasado: una luz que vemos brillante pero que ya no existe, una estrella que tal vez ya se apagó a miles o millones de años luz.

ANDREA ANFOSSI

CARLOS DI NALLO

CRISTIAN LOPEZ

Escrito por: Guadalupe Arriegue – www.guadalupearriegue.com

SI TE INTERESA VER MÁS DE ASTROFOTOGRAFÍA:

El viernes 9 de septiembre a las 19hs vamos a tener una demostración abierta de astrofotografía en el balcón de TURMA. Habrá una Luna creciente en la constelación de Ofiuco, al lado de Escorpio, formando una linda conjunción con los planetas Saturno y Marte.

Capacidad limitada/CLASE ABIERTA. Inscripción previa INSCRIPCIÓN AQUÍ

límite de horario de llegada: 19:45

Nuñez 5176 – Villa Urquiza

 

TALLER DE ASTROFOTOGRAFÍA en TURMA

Desde el 23 de septiembre, 4 encuentros y una salida nocturna. Toda la info aquí

 

 

Además:

  • Muestra de Fotografía Astronómica Argentina

Planetario de la Ciudad de Buenos Aires

 

El 25 de agosto inaugura una segunda muestra, con imágenes de Eduardo López, Ernesto Luppino, Ezequiel Bellocchio, Mariano Ribas, Rafael Vázquez y Sergio Eguivar.

 

Se puede visitar en el Planetario Galileo Galilei de martes a viernes de 12.30 a 17hs o sábados y domingos de 12.30 a 19.30hs

http://www.planetario.gob.ar/n_expo_transitoria.html

 

  • Hasta el 28 de agosto se puede visitar la muestra Memoria Sidera, de Carlos Di Nallo, el en el C3, Centro Cultural de la Ciencia.

 

Se puede visitar en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación: Godoy Cruz 2270 (Buenos Aires), los viernes, sábados y domingos de agosto de 13.30 a 19.30hs.

http://ccciencia.gob.ar/agenda.html

SARA FACIO EN TURMA

Armamos TURMA y la mejor bienvenida nos la da Sara Facio. Por su visión, por su trayectoria, por todo lo que hizo y hace por la fotografía argentina, es que la admiramos y le otorgamos el flamante título de “madrina de nuestra biblioteca”.

 

Lo único que me importa es la fotografía argentina, no me importa si es mía o de quién.

Sara Facio

 

Sara Facio es pionera de la fotografía en Buenos Aires y una emprendedora incansable de la fotografía argentina y su posicionamiento en el resto del mundo. Fuimos a visitarla y compartimos una charla iluminadora, a pesar de que su agenda explote de quehaceres, eventos y solicitudes; Sara nos recibe e inmediatamente hay que darle paso a un hombre que carga unas fotos enmarcadas de gran tamaño, personas que van y vienen y el timbre que suena. El pasillo exhibe, como en una galería de miniaturas, imágenes de vida. A través de él Sara transita, lleva y trae fotos, siempre… Este es su estudio y la casa de La Azotea, primera editorial de libros de fotos en Latinoamérica, fundada por ella y Cristina Orive hace 43 años.

 

Sara  es fotógrafa, editora, curadora, productora, gestora, ensayista, personalidad ilustre de la ciudad de Buenos Aires, título que a duras penas quiso recibir (¡y ahora tuvo que aceptar el nuestro!). Desde sus inicios como fotógrafa, tuvo una carrera eminentemente internacional y, a la hora de definir el carácter de su proyecto editorial y curatorial, decidió sostener el espíritu local. Visibilizar a los fotógrafos argentinos y latinoamericanos, ponerlos a dialogar con el resto del mundo.

 

Además del trabajo editorial con La Azotea, creó la pionera Fotogalería del Teatro San Martín de la ciudad de Buenos Aires, y logró –comenzando con la donación de obras de importantes artistas que pertenecían a su colección personal– que la fotografía entrara al Museo Nacional de Bellas Artes. Hoy en día, esa colección cuenta con más de mil obras y ella misma se encargó de editar el primer catálogo.

 

TURMA: La fotografía de Sara Facio, tu fotografía, no está solamente en tus fotos, sino también en tu rol como editora, curadora, gestora, etcétera. No es sólo fotografía, es también producción, desarrollo, poner el cuerpo en cosas que van más allá de disparar una cámara. ¿Qué importancia creés que tienen los sujetos colectivos en la fotografía?

SF: Para mí, la foto está muy ligada a lo que es el tiempo y la historia, todo lo que se fija fotográficamente es muy importante para nosotros y para el futuro. Muy importante. Aún lo que se hace con absoluta libertad creativa, que parece que es una fantasía, es algo que pasa en ese momento. No pasó hace cincuenta años, pasa hoy.

 

http://www.mnba.gob.ar/museo/novedades/14/08/26/coleccin-fotogrfica-del-mnba

 

http://laazoteaeditorial.blogspot.com.ar/

+ de conversaciones TURMA & SARA FACIO

 SF: Una de las cosas que a mí me gustan de la fotografía es que, además de ser un medio de expresión, es una profesión fantástica. Yo adoro ser fotógrafa profesional. Siempre lo digo, soy fotógrafa profesional; hago fotos para vivir de lo que sea. Aun no sabiendo, no especializándome, siempre estuve al lado de gente que sabía mucho más que yo y que le consultaba y le preguntaba.

 

T: Sí, siempre te referís a la independencia económica que te dio y la libertad que eso generaba. ¿No?

S: Estoy segura de que, así como los países son libres cuando son libres económicamente y los varones son tan libres porque tienen su billetera, Las mujeres también: cuando tienen independencia económica son más libres.

 

T: ¿Qué le recomendarías a alguien que está pensando en dedicarse a la fotografía como profesión?

S: Lo primero que tiene que hacer es, realmente, adentrarse en la parte técnica. Saber que todo lo que le van a pedir lo va a poder cumplir. Tanto un retrato de una modelo para lucir un sweater como fotografiar un frasco de perfume, tiene que saber cómo iluminarlo, cómo enfocarlo, cómo darle un realce. No es sólo que la foto profesional la saca la cámara, el profesional que está detrás es importantísimo. No hablemos de cuando ya son realmente creadores. Porque si vos ves las fotos de publicidad de Iriving Penn o de Richard Avedon, son para hacer monumentos. ¡Hacen un esmalte de uñas y querés tenerlo en tu casa! (risas) Una buena foto publicitaria, como se hacen en casi todos los países del mundo. Son profesionales que saben manejar luces, lentes, y todo eso es técnica y hay que valorarlo. Después, si sos un creador, eso vale más. Yo nunca pensé que todas mis fotos profesionales hayan marcado nada. Creo que estaban bien como fotos profesionales. Punto. No, como decía, unas fotos de moda de Avedon que la ponés en un museo y son válidas.

 

T: Claro, hay algo del aspecto técnico y otra cosa que supera a la técnica solamente.

S: Porque hay un valor estético muy grande. Además, indudablemente a Avedon le gustaba la moda, a mí no me interesa (risas). Es así, Avedon estaba fascinado por la moda, los modelistas, las modelos. A mí, francamente me atrae más un pintor o un escritor, que una modelo.

 

T: Todo el tiempo tuviste una visión un poco más lejos, que hizo que fueras adelantándote a ciertas cosas, proponiendo y creando cosas que en ese momento no existían. La Azotea, lo primero. Plantear que la Argentina necesita una editorial de libros de fotografía y hacerla.

S: Llega un momento que tenés que pensar que es lo que querés hacer y hacerlo, pero cuando se logra no se puede seguir repitiéndolo. Yo veo, no sólo en fotografía, sino en todos los aspectos de la vida, actores o músicos que tuvieron un éxito y siguen repitiéndolo hasta el cansancio porque están cómodos o les da prestigio, dinero o popularidad. Siguen haciendo lo que le gusta a la gente. Y eso es un error, es un vacío, porque una persona tiene que siempre mirar para adelante, para atrás sólo se mira para repasar la historia, y aprender.

 

T: Desde esa perspectiva te cargaste al hombro la decisión de hacer una editorial de fotografía hace 43 años, cuando era impensable. Lo mismo hiciste también con la fotogaleria del San Martin. No había en Buenos Aires dónde exhibir fotografía. Si no hay y hay que hacerlo, se hace.

S: Inclusive, con la fotogalería teníamos la idea de hacerla a nivel privado, hasta habíamos visto locales. Pero claro, era imposible desde el punto de vista económico, y pensamos que lo mejor era tener como aliado una ciudad como es Buenos Aires y, con un apoyo en la ciudad, hacer una cosa más comunitaria. No una galería exquisita privada, sino dedicada para todo el público.

 

T: Después propusiste que el Bellas Artes tuviera una colección de fotografía, que tampoco tenía.

S: Fue una lucha terrible, porque la gente del museo no quería aceptar la fotografía. Me di cuenta que la mano iba por ahí en los ‘90, y ya en el ‘95 me llamó Jorge Asís, famoso escritor y un tipo muy simpático. Menem lo había nombrado secretario de cultura, y como nos conocíamos porque le había sacado fotos como escritor, me llamó y me ofreció un motón de cosas que a todas les dije que no. Quería que haga algo. Igual, al poco tiempo lo echaron, pero se ve que mi nombre quedó por ahí, porque después me llamó Pacho O’Donnell, el nuevo secretario. A él también lo conocía, era vecino mío y comíamos en el mismo restaurant. Me dijo también de hacer algo, y le dije que sólo me interesaba hacer que sea patrimonio del país una colección en el Museo Nacional de Bellas Artes. Me preguntó cómo se podría implementar, y le conté sobre el MoMA de Nueva York, que era un ejemplo. Edward Steichen, para mí, es un modelo. El mes pasado, estaba en París en una gran librería y me encontré con el libro La familia del hombre. Reeditado en homenaje los 50 años de la publicación. Como una idiota, y porque los libros pesan, no lo compré, pero es una edición especial y con tapa dura. Ese fotógrafo es mi modelo, porque además de fotógrafo (tiene fotos buenísimas), era bueno, curador y fundó el laboratorio para que se haga la colección. Porque no le interesaba tanto la fotografía para sacar fotos de las obras, que tienen todos lo museos, lo que quería era tener un espacio para fotografía creativa, en serio. Además, escribía, era profesor, tenía alumnos. Eso yo nunca.

 

T: ¿Nunca fuiste docente?

S: Ay no, me parece tan aburrido. Tener que decir siempre lo mismo.

 

T: Tenés alumnos de otro modo, gente que aprende de vos de diferentes maneras. Hablando en términos de políticas públicas, esas que fuiste forzando que sucedieran. ¿Cómo ves el panorama hoy? Si te dieran, sin restricciones, todo el presupuesto, tiempo, energía, equipo, ¿qué inventarías?

S: Ahora están las condiciones dadas para todo. Es como con la fotografía digital, con la que se pueden hacer cosas inabarcables. Pero hay que saber hacerlo y tener ganas de. Ahora hay espacio, y apertura para cualquier cantidad de proyectos y cosas. Cuando era joven, nadie podía aspirar a ir a presentarse con un director o hablar con un ministro. Imposible. Ahora hay otro tipo de democracia de comunicación. La cuestión es tener una idea, el entusiasmo y un gusto por hacer algo.