Zoobiografía

PROGRAMA TURMA

Reseña del fotolibro Zoobiografía de Leticia Bernaus por Celeste Alonso

Adentro de mi cuerpo sucede una transformación. Como si de repente me hubiera crecido pasto y una comunidad de hormigas revisara mis órganos buscando llevarse lo que les conviene para pasar el invierno. Estoy metamorfoseándome a mi yo adulto…

Así comienza el libro Zoobiografía de Leticia Bernaus. Se trata de un libro de fotos acompañadas por un relato sumamente íntimo y personal, en el que las imágenes no intentan ilustrar el texto ni éste explicar las imágenes, sino que son dos lenguajes que se desarrollan a través del libro en armoniosa convivencia, hablando de un mismo tema pero cada uno con sus particularidades.

Leticia nos abre parte de su mundo interior, una especie de diario íntimo en el que se percibe su exploración como mujer, su entorno y sus orígenes.

Las 14 fotos que conforman el libro son un recorrido de naturalezas muertas, autorretratos, retratos de amigas y familiares con las que por alguna razón se sentía identificada. Hay objetos, animales y flores ligados a su infancia cordobesa, a las costumbres y cotidianidad familiar.

Cuando Leticia encara un proyecto hay mucha investigación, colecciona imágenes y objetos que le han llamado la atención, que en algún momento podrían ser útiles o no. Hace fotos o toma fotos de otros, escribe, va armando sus mundos y convive con ellos. Le gusta traer cosas de otros lados y llevarlas dentro de la foto, incluso romper, pegar, mezclar.

Cuando tiene un tema en su cabeza casi se obsesiona, y suele soñar con aquellas cosas que debería hacer y, al despertarse y recordar el sueño, intentar llevar a cabo lo que soñó aunque no tenga nada que ver. Es un paso intermedio que muchas veces le permite llegar a otra cosa.

Éste es su primer trabajo como fotógrafa, a través del cual se presenta y se identifica desde la fotografía y desde el arte como persona, fue “un sentar las bases” para luego poder desarrollar cualquier otro proyecto; una manera de decir “ésta soy yo”, “ésta es mi voz” desde un lugar de honestidad brutal.

Texto&Fotos= Celeste Alonso

Revisión= Juan Peraza Guerrero

Este texto fue producido en el marco del PROGRAMA TURMA, para el Desarrollo de Proyectos Fotográficos que dura dos años y es coordinado por Julieta Escardó de la mano de un grupo de artistas visuales, músicos y escritores, que realizan tutorías y workshops especializados.

Historia, memoria y silencios

PROGRAMA TURMA

Reseña del fotolibro Historia, memoria y silencios de Lorena Guillén Vaschetti por Sebastián Van Den Dooren

¿Para qué sirven las fotografías? En la foto se te ve llena de vigor, con mejillas redondas y ojos despejados, estás tal como tanto tu madre como yo queremos que estés, pero en realidad te quedas hasta tarde despierta en la cama, y lloras.
F. Kafka, Carta Felice Bauer, 27, I, 1913

¿Cómo funciona la memoria que uno tiene de su grupo familiar? ¿Cómo juega con la historia que nos contaron desde la infancia y que solidificaron nuestro presente? ¿Qué sucede cuando los silencios que giran en torno a esa historia, emergen a la superficie y les damos luz?
Historia, memoria, silencios, las tres palabras que sintetizan la reflexión de Lorena Guillén Vaschetti (Rosario, 1974) en su obra homónima, sobre fotografías familiares que, además de suyas, podrían haber sido las de cualquier otro. “Las fotos van más allá de mi historia personal, pueden pertenecer a cualquier otra historia”, dice la artista.

La obra, que se mostró en varias ciudades del mundo incluyendo Buenos Aires y que culminó en la publicación de un libro editado en Holanda e Italia, tiene una particularidad especial. La autora la creó a partir de los restos de un archivo familiar perdido, arrojado al olvido. Su madre tiró todas las fotografías familiares a la basura, supuestamente para quitarle a su hija el peso de heredar un archivo que ocuparía un lugar considerable en su futuro. Además, le dijo que “todo eso ya pasó, ya están todos muertos, ¿para qué conservarlas?”. Sin embargo, Lorena pudo rescatar una caja que había quedado en un rincón de la casa de su madre. Se encontró con diapositivas sueltas, paquetes de diapositivas agrupadas con una banda elástica, tubos metálicos con negativos imposibles de abrir, y pequeños trozos de papel que describían, con una o dos palabras, un viaje (“Dolomitas”) del cual no quedaba más que ese papelito que había envuelto diapositivas hoy desaparecidas. El libro tiene dos partes: una primera, que contiene las diapositivas que la autora refotografió sobre una mesa de luz y, una segunda, con otras diapositivas y objetos hallados en la caja que decidió dejar tal como los encontró, “Sin Abrir”, como el registro de una arqueóloga.

Sin este peligro de perder todo el archivo familiar, la artista no hubiera realizado el trabajo. Pero tampoco tuvo la intención de restaurar una memoria familiar a partir de migajas. Este mínimo material conservado en la caja –las fotos recorren un lapso de algunos años, entre fines de los 60 y mediados de los 70– le fue suficiente para revisar el pasado de su familia y para explorarse a sí misma. “¿Cuánto más podrían decirme las demás fotos perdidas? ¿Cuánto más podría saber acerca de mi familia?”, se pregunta.

Las imágenes familiares tienen un poder insospechado. Cuando Lorena comenzó a ver las diapositivas, descubrió aspectos de un pasado que la historia no le había contado. Su memoria tenía recuerdos oscuros que la familia arrastraba desde unos años antes de su nacimiento. Las fotos eran de un período inmediatamente posterior a un hecho trágico que había golpeado a la familia. Para su sorpresa, los personajes –abuelos, tíos, su madre– aparecían en circunstancias parecidas a las de cualquier familia: vacaciones, caras que revelaban una aparente alegría, personajes corriendo en la playa mar adentro, sonrientes. Sonreían. ¿Esto significaba que habían superado rápidamente el dolor? No. Las fotos mostraban a personas que intentaban sobrellevar una vida quebrada. Después de todo, “¿sonreían porque la estaban pasando bien y eran felices, o simplemente hacían un gesto a la cámara para mostrarse con una relativa alegría a las futuras generaciones?”.

A la hora de fotografiar las diapositivas, en la primera parte del libro, la artista decidió focalizarse intuitivamente en un detalle de cada imagen y dejar el resto fuera de foco. Fotografió, cuenta ella, como el recuerdo, sin poner la atención en todas las cosas sino posándola en ciertos objetos o ciertos lugares, tal como hace la memoria. Las caras aparecen con un ligero desenfoque, lo que remite de alguna manera al trabajo de Christian Boltanski sobre los álbumes familiares que adquirió en distintos mercados. Este detalle, en apariencia tan simple, le quita la identidad a las personas fotografiadas pero, a la vez, las multiplica: esas caras inidentificables ya no son de la familia de Lorena sino de todas las familias. El libro provoca un íntimo recuerdo en el espectador. En esas fotos luminosas, éste último reconoce el brillo de su propio pasado. Es aquí donde la obra de arte cumple su misión fundamental: generar un movimiento en quien la mira, similar al que experimentó la artista al momento de la creación, aunque en una diferente dimensión. En este caso, la obra produce conexiones internas, temblores en la memoria: anécdotas, acontecimientos y personas acuden al presente como si el espectador estuviera mordiendo la magdalena proustiana.

El libro en su totalidad tiene “un desarrollo progresivo hacia una conciencia de lo efímero que resulta la acumulación de los documentos fotográficos (hoy más que nunca)”. Las imágenes van desde la luz, la juventud, los viajes, escenas de aparente alegría, a la vejez, a la soledad, al estar adentro, a escenas de interiores donde los personajes aparecen solos. Y finaliza con los paquetes cerrados de diapositivas, los tubos metálicos contenedores de negativos y con los pedacitos sueltos de papel, “presentes como metáforas de aquello que uno no puede ni podrá saber del pasado, esos silencios que permiten dudar sobre lo que creemos que ocurrió y, como resultado, permiten re-escribir un presente distinto de nuestra identidad”, tal como dice la autora.

Es un libro paradójico en estos tiempos donde casi todos los actos y experiencias de la vida cotidiana se fotografían y se “comparten” con una ansiedad evanescente.

Las pocas diapositivas que encontró Lorena, de las cuales seleccionó otras pocas para la edición final, construyen –reescriben– una historia sólida. Su obra demuestra que la memoria no se forma únicamente de imágenes fotográficas. Éstas no contribuyen por sí solas a repensar nuestro presente. Es necesario, por sobre todas las cosas, que las recubramos de una reflexión que vaya más allá de lo fotográfico, lo que exige una conexión más íntima con los silencios de nuestro pasado.

Referencias
Kafka, Franz, Cartas a Felice. Correspondencia de la época de noviazgo (1912-1917), Nórdica libros, Salamanca, 2013.
Resuche, Romina, “Lo que ya es pasado”, Radar-Pagina/12, 7 de julio de 2013. Entrevista con Osvaldo Quiroga, en el programa televisivo “Otra trama”, emitido el 7 de octubre de 2012.
Entrevista con María José D’Amico, en “Escribir con luz. Un programa sobre la fotografía”
Entrevista personal con Lorena Guillén Vaschetti, 23 de junio de 2016

Texto&Fotos= Sebastián Van Den Dooren

Revisión= Juan Peraza Guerrero

Este texto fue producido en el marco del PROGRAMA TURMA, para el Desarrollo de Proyectos Fotográficos que dura dos años y es coordinado por Julieta Escardó de la mano de un grupo de artistas visuales, músicos y escritores, que realizan tutorías y workshops especializados.

Europa y Europa

UN FOTOLIBRO, UN OBJETO.
Reseña del libro The Castle de Federico Clavarino
Objeto elegido: un diario europeo de cualquier día

Publicado por la enérgica editorial española Dalpine, The Castle es el nuevo fotolibro de Federico Clavarino.

El autor italiano retoma su trabajo sobre el concepto de laberinto, pero esta vez, en oposición a Italia o Italia, su tarea es la titánica deconstrucción del mismo. Como si estallase atómicamente una posible maquina llamada Europa y el resultado fuese una estructura aún mas compleja que la primera, o como si aquel estallido, producto de una fina investigación visual, develase una sucesión de estructuras apiladas, una sobre otra, escondiéndose y haciéndose mas eficientes en su impermeabilidad.

Queda claro que ni hoy ni nunca hubo un muro de piedra que separaba a Europa y al mundo. En realidad, lo que separa es la estructura, tan dura de roer, de pensar al Otro. Nada nuevo en estas tierras. Nada nuevo en el castillo. Clavarino nos muestra, con una compleja sencillez que emociona, los limpios, mórbidos, clásicos y sofisticados mecanismos con los que Europa se arma y se define.

El libro es hijo de la interminable, e inacabada, novela de Kafka que lleva el mismo nombre. En ella encuentra su fundamental metáfora: El castillo y la experiencia fractal de quien quiere descifrarlo. Articulado en capítulos, The castle se convierte en una sucesión de planteos formales y narrativos que buscan hacernos reflexionar desde la pura imagen. Todas las fotos del proyecto son en blanco y negro y parecen estatuas o enigmas clásicos.

El castillo que Clavarino fotografía parece arrastrarse en el tiempo, como un espejo de tiempo atorado, o un gif hecho de piedra, o la gran Historia repetida: la del capital.

Es un libro valiente porque se propone, y propone, narrar desde variadas soluciones formales. Distintos capítulos con distintos diseños, que desde el más puro lenguaje visual buscan desarmar al viejo continente.

Europa se desangra, pero nunca se sintió tan perfecto.

El libro The castle participó de la Feria de Libros de Fotos de Autor 2016 y se puede consultar en la biblioteca de TURMA

Texto= Martín Bollati

Fotografías= Guadalupe Arriegue

UN FOTOLIBRO, UN OBJETO

En el cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, Jorge Luis Borges inventa un concepto que titula Hronir. Un hnorir viene a ser un objeto que se encuentra en el ficticio mundo de Tlön y que es cualquier objeto que surge a partir del deseo. Allí cuando un objeto es buscado intensamente, siempre se lo halla, porque la voluntad modifica la realidad, o la inventa. El mero deseo produce el objeto. Todo lo que es imaginado, es posible de aparecer. 
Inspirados en este concepto, la sección Un fotolibro, un objeto propone una reseña de un fotolibro en donde se proponga la lectura del mismo acompañado de un objeto. El objeto potenciará la lectura del fotolibro y abrirá otros caminos que este alberga.

Fervor de juventud

UN FOTOLIBRO, UN OBJETO.
Reseña del libro Point of lovely sun de flashboy2001
Objeto elegido: un cassette y un cd

Antes de que existieran los millenials, hubo una juventud que experimentó el paso al siglo XXI. En Argentina, ese cambio de milenio vino aparejado de una crisis social y económica; basta con que cada uno se pregunte dónde y con quién estaba para recordar la voz del expresidente De La Rúa en cadena nacional anunciado el estado de sitio. Yo tenía 14 años y me encontraba con mis amigos Chespi y Roma en un supermercado, donde pasábamos el tiempo sin comprar nada.

Point of lovely sun se sumerge en el archivo de esos años, para traernos instantes congelados de una época que fue. La gran protagonista del libro es la adolescencia postcrisis que gastaba las zapatillas en la calle.

Poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;

y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también…

Rubén Darío, Canción de otoño en primavera

Hoy, el siglo XXI está en sus dulces 17, adoleciendo. Point… reproduce un conjunto de retratos de pibes de más o menos esa edad, durante los años dos, tres y cuatro de este milenio.

Autores contemporáneos tenemos la suerte de tallar nuestras obras en formatos diversos y variopintos. La Era Digital nos proporciona soportes múltiples para narrativas, así como facilidades para la reproducción y circulación.
Y en esta proliferación, están también los fotolibros, también llamados libros de autor: ediciones cuidadas, firmadas, tiradas reducidas generalmente resultado de la autogestión.

En la Feria de Libros de Fotos de Autor  donde este año tuve la suerte de trabajar, el primer premio se lo llevó Point of lovely sun, un libro hecho de fotografías tomadas en fiestas porteñas adolescentes entre los años dos y cuatro. Cuando el siglo iba al jardín de infantes y Argentina se recuperaba de a poco se una crisis social y económica, fruto de las políticas económicas del gobierno neoliberal (cualquier similitud con el hoy no es mera coincidencia). De esta manera, Point… retrata a los adolescentes de esos años, que hoy ya rondamos los 30, de fiesta, estallados, con los cuerpos bellos y su expresividad galopante. Ahora bien, el libro nos cuenta que esa época fue un intervalo particular, unos años de desorden para rearmar y encauzar el país como lo hicieran las políticas de Kirchner, presidente de esos años. Sin embargo el grito de la juventud porteña se vio ahogado un 30 de diciembre del año cuatro a las diez de la noche. Cuando miles de jóvenes quedaron atrapados en el infierno ubicado frente a la estación de Once. En este centro neurálgico, se murieron muchos se perdieron vidas jóvenes: amigos, hermanos que ya no están. Cromañón fue un antes y un después no sólo para mi generación sino también para toda la sociedad porteña. Y uno de sus efectos más dañinos fue el final del progresismo en Buenos Aires, cuando en las siguientes elecciones ganó el actual presidente y empezó a gobernar con su partido Pro. En Cromañón se terminaron muchas vidas jóvenes y también las políticas públicas culturales progresistas en la ciudad.

Point of lovely sun vuelve sobre esos años, reproduce con retratos ese momento de la historia nacional. Para confeccionarlo, sumaron fuerzas dos editores-directores de Santa Rosa editora y un fotógrafo aficionado de la juventud porteña nocturna: astroboy2011 quien con ese nickname, reproduce la lógica internetera incipiente de aquellos años. Por lo tanto, tal vez resulte retrógado hablar de autor, si entendemos esa figura encarnada en una persona. Tanto la figura de autor así como la de fotógrafo autoral son fijaciones construidas en el siglo XIX que, sorpresivamente, aún encuentran eco en la Era Digital. Point… demuestra que las mejores obras son colectivas, que las imágenes son colectivas, y que los hechos y acontecimientos también lo son. Todo ese invento del copyright es solo burocracia y transa comercial. Lo importante está en las fotos, en las miradas jóvenes que editó y publicó Sta Rosa. Mis felicitaciones a David Leda, Pilar Villasegura y Federico Paladino, hicieron un trabajo socialmente necesario y editorialmente bellísimo. Me emocionó. Gracias.

 

Las calles son nuestras aunque el tiempo diga lo contrario.

Point of lovely sun es el fotolibro ganador de Premio Internacional FELIFA-FoLa de la 15º Feria de Libros de Fotos de Autor, los miembros del jurado: Luis Weinstein, Lucrecia Martel y Pablo Ortiz Monasterio.

Se puede consultar en la biblioteca de TURMA

Entrevista a los autores aquí.

Fotografías y texto de Guadalupe Arriegue

Guadalupe Arriegue es fotógrafa y Licencia en Letras. Es responsable de la comunicación y catalogación de la biblitoeca de TURMA. guadalupearriegue.com

UN FOTOLIBRO, UN OBJETO

En el cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, Jorge Luis Borges inventa un concepto que titula Hronir. Un hnorir viene a ser un objeto que se encuentra en el ficticio mundo de Tlön y que es cualquier objeto que surge a partir del deseo. Allí cuando un objeto es buscado intensamente, siempre se lo halla, porque la voluntad modifica la realidad, o la inventa. El mero deseo produce el objeto. Todo lo que es imaginado, es posible de aparecer. 
Inspirados en este concepto, la sección Un fotolibro, un objeto propone una reseña de un fotolibro en donde se proponga la lectura del mismo acompañado de un objeto. El objeto potenciará la lectura del fotolibro y abrirá otros caminos que este alberga.

Coordina: Martín Bollati.

Todas, la misma

UN FOTOLIBRO, UN OBJETO.
Reseña del libro A-mor de Cristóbal Olivares
Objeto elegido: el bosque

Un vestido desamparado cuelga de una percha. Un auto de policía irrumpe en la escena del crimen. Hay una víctima, hay un culpable. Se buscan causas, se rastrea la zona.
Era una mujer, cualquier mujer, que manejaba su vida. Como siempre, perduran las fotos…
Los paisajes que miraste cualquiera de tus días, el camino de vuelta a tu casa y tus hijos. Valores en los que creías.
El escenario está vallado, la sangre seca. La naturaleza absorbe las huellas, se forman piedras, crecen las flores.
En una investigación vale todo. Un conjunto de casas tiesas, una chimenea apuntando a un cielo discrepante.
Se amaron, se odiaron, ¿quién sabe?
Disparos, sogas, promesas… un final abrupto. Objetos que creíste tuyos, palabras que llegaste a escribir.
Un incendio, palos, puñales.
No tiene ninguna importancia el orden de las historias porque todas son la misma.
Una mesa santuario con pequeños recuerdos tuyos y velas como vírgenes protegen tu alma.
La vista cenital de cuando te arrojaron, un reloj fijo y tu foto. El arma, el zanjón y tu imagen. Un cuarto de hotel y la última luz que viste.
¿A dónde va tu cuerpo quemado como tu casa? Indicios que no revirtieron, o nadie hizo a tiempo. Sobras de un amor negro.

El libro A-mor de Cristóbal Olivares imprime en su tapa negra una lista interminable de nombres, víctimas de femicidios: Karen, Paula, Olga, Laura, Gregoria, Grace, Elizabeth, Vanessa, Ana, Mirella…

Y un logo que une al amor con la muerte: “A-MOR”, encerrado en un cuadrado de delgadas líneas también negras.

Siete testimonios: el de Nataly, una activista contra la violencia, el de Alberto, el padre de una víctima, el de Lidia, la hermana de un doble femicida, el de Mabel, una fotógrafa forense, el de Hernán, un carabinero, y el de Elena y Mónica, madres de víctimas, funcionan como separadores de una narración que se cuenta entre un montón de fotos, que sin ningún orden particular, ofrecen la posibilidad al lector de tomar cualquiera de todos los relatos revelados. Otras, imágenes de televisión, fotos de prensa y escaneos de evidencias, concretan aún más los hechos. Más documentos, un acta de levantamiento de fallecidos –pegada a mano sobre una página impresa del libro–, una hoja de papel cuadriculado que de puño y letra pide ayuda, las reproducciones de recortes de diario despojadas de sus fotos originales… todas las imágenes explican nuevamente el hecho: saber con certeza que esto ha sido. Una tarjeta de Feliz día mamá en letra de niño, las páginas de una agenda que describe una discusión, las hojas de un diario íntimo que narra una relación amorosa… se manifiestan hoy como indicios de esas vidas terminadas.

El nacimiento y la muerte del amor. Cualquier historia puede ser la propia.

CRISTOBAL OLIVARES    CHILE    OCTUBRE 2015    BUEN LUGAR EDICIONES

 

 

Se puede consultar en la biblioteca de TURMA

Fotografías y texto de Andrea Knight

Andrea Knight es fotógrafa, editora y actualmente realiza la Tutoría de Obra Narrativa en proceso en la Casa de Letras. Además, es productora de la Feria de Libros de Fotos de Autor 

Coser un agujero, reseña del fotolibro de Luján Agusti por Andrea Knight

UN FOTOLIBRO, UN OBJETO

En el cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, Jorge Luis Borges inventa un concepto que titula Hronir. Un hronir, para Borges, son unos objetos, pertenecientes al planeta de Tlön. En este lugar, cuando un objeto es buscado intensamente, se lo halla. Porque en Tlön la Voluntad modifica la Realidad. Entonces, un hronir, es un objeto que surge a partir del deseo, o de la imaginación.

 

Inspirados en este concepto, la sección Un fotolibro, un objeto propone una reseña de un fotolibro en donde se proponga la lectura del mismo acompañado de un objeto. El objeto potenciará la lectura del fotolibro y abrirá otros caminos que este alberga. Coordina: Martín Bollati.

Religare, la mística y la ancestralidad

UN FOTOLIBRO, UN OBJETO.
Reseña del libro Religare de Rafael Adorján
Objeto elegido: un subibaja

Los objetos así como las personas tienen biografías. Los objetos hacen intermediaciones sociales, culturales y personales. Son instrumentos de enlace así como la fotografía. Villém Flusser decía que las fotografías son hojas y no necesitan de grandilocuencia para existir, ellas llegan a ser despreciables. Además, para Flusser, la fotografía transcodifica el mensaje linear del folleto en imagen. El significado de cada fotografía es distinta según su canal de distribución. Y, qué es el libro si no uno de estos canales.

Cuando Turma me invitó al desafio de escribir sobre un libro acompañado de un objeto, me acorde del libro de Rafael Adorján, Religare. El libro de Adorján tiene una mística delicada y ancestral. Recuerdo la primera vez que miré el libro, fue un encuentro muy personal e íntimo. Estaba sola en mi casa, cercada de mis objetos y parecía que el libro había sido producido para un ambiente silencioso y de afecto. Yo tengo una relación mística con las publicaciones, así como con los objetos cotidianos. Cuando Religare llegó a mi casa, no fue para el estante como los otros libros, al contrario, él estuvo por algunos meses al lado de mis objetos más simbólicos.

 

La fotografía y los libros, así como los objetos más pequeños, pasan de mano en mano, son portátiles. El objeto que he selecionado para hablar del libro es el subibaja. Tal vez sea el lugar en donde Rafael mira su ancestralidad y su encuentro con su padre y todo los misterios del Santo Daime. Tal vez sea el subibaja el Hronir de Adorján. Puede parecer obvio pues es un objeto que está en el libro, pero la mística del subir y bajar es la mística de la edición del libro, así veo Religare y mi relación con él.

Religare es una palabra en latín que significa religar lo humano a Dios, pero al mirar el libro se ve que la mística se encuentra en los objetos, esa observación, me llevó a preguntarle sobre eso al autor. Según Adorján, “los objetos son residuales del ritual. Hay algo oculto, misterioso de las historias que existen en estos objetos que página a página aparecen en la narrativa. El subibaja como objeto también puede simbolizar algún rastro de una búsqueda por el equilibrio”. Religare trae en sus páginas imágenes del Santo Daime, una manifestación religiosa, que apareció en Acre (en el Norte de Brasil) a principios del siglo pasado, en las manos de Raimundo Ireneu Serra. Es una de las numerosas manifestaciones afrobrasileras que nace desde una perspectiva que utiliza elementos de la naturaleza para construir la bebida.

En Daime los fardados (aquellos que siguen la manifestación) utilizan el ayahuasca, que es preparada durante días bajo un proceso secreto y silencioso. El padre de Rafael es fardado, y el proceso de construcción del libro resultó también en un proceso de acercamiento muy emocional entre el hijo con el padre (este ya tenía una relación de 20 años con la doctrina del Santo Daime).
Este proceso de acercamiento entre hijo y padre se encuentra, también, en lo no dicho y en lo no desnudado por completo, pues el secreto y la ritualística afectan a cada uno de una manera específica y religa de forma personal y comunitaria a las personas con los misterios, con la búsqueda, con el camino, con la vida.

Religare es un libro de fotografías de 72 páginas (19x 25 cm cerrado) publicado por el la editorial Pingado Prés en 2015.

 

 

Se puede consultar en la biblioteca de TURMA

Escrito por Fernanda Grigolin    fernandagrigolin.com

 

Fernanda Grigolin es artista visual, editora e investigadora de la Unicamp (Brasil). Además, es autora de fotolibros.

Revisión de texto: Yuly Marty

Fotografías Guadalupe Arriegue

UN FOTOLIBRO, UN OBJETO

En el cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, Jorge Luis Borges inventa un concepto que titula Hronir. Un hronir, para Borges, son unos objetos, pertenecientes al planeta de Tlön. En este lugar, cuando un objeto es buscado intensamente, se lo halla. Porque en Tlön la Voluntad modifica la Realidad. Entonces, un hronir, es un objeto que surge a partir del deseo, o de la imaginación.

 

Inspirados en este concepto, la sección Un fotolibro, un objeto propone una reseña de un fotolibro en donde se proponga la lectura del mismo acompañado de un objeto. El objeto potenciará la lectura del fotolibro y abrirá otros caminos que este alberga. Coordina: Martín Bollati.