21 marzo, 2017 Guadalupe Arriegue

Ex Corde

PROGRAMA TURMA

Reseña del fotolibro Ex Corde de Rodrigo Ramos por Santiago Etchegaray

El trabajo empieza, según Ramos, con una exploración del cuerpo del hombre y de la masculinidad. Esta indagación de la corporalidad la realiza en una instancia límite, en un punto frágil, la masculinidad en el sufrimiento, en la exposición, en la intimidad. El deporte es una excusa, es el medio a través del cual lo sustancial se manifiesta; no es en la acción del boxeador, el entrenamiento o los golpes donde está el ojo de Ramos, sino en lo que queda después, la experiencia de la derrota.

Las fotografías dan cuenta de una idea: el sufrimiento. Éste es el concepto central del trabajo. La búsqueda es generar una representación del sufrimiento del hombre, simbolizada en estos luchadores, sus gestos, sus heridas y la relación con sus entrenadores.

El fotógrafo, atraído por los deportes de contacto, empieza una investigación hacia una representación de la masculinidad vulnerable. Para Ramos, esta fragilidad se manifiesta en varios aspectos: el dolor, el miedo, la derrota…

Esta idea de vulnerabilidad entre hombres -con los cuerpos desnudos- abre la puerta al homoerotismo que se lee en las imágenes. Lo interesante es que el propio Ramos nos cuenta que esta no fue una idea premeditada, no fue un resultado o significado provocado intencionalmente. Y sin embargo, es una marca, un sello de su obra.

Lo erótico aparece en la desnudez de los torsos, de cuerpos esbeltos, en las poses de calma y reposo… El cuerpo tiene un papel protagónico. Se muestra en una doble cercanía: de la cámara al sujeto fotografiado, por un lado, y de intimidad en la situación con otro.

Los luchadores son retratados en momentos de intimidad, llorando, abatidos por la derrota, bajo el consuelo de sus entrenadores. En los momentos de debilidad y sufrimiento, la entrega de consuelo, aliento y protección por parte de los entrenadores supone una carga afectiva, que sumada a los factores primeramente mencionados, pareciera ser lo que genera lamconnotación del homoerotismo en el trabajo de Ramos.

El fotógrafo comenta que en el desarrollo de este trabajo encontró una conexión entre sus fotografías y las pinturas barrocas de los mártires, especialmente de San Sebastián. Este nexo llevó a Ramos a establecer un diálogo con algunas pinturas de este período. Uno de los aspectos que más llamó la atención del fotógrafo fue el paralelismo entre la relación de los entrenadores y los luchadores con San Sebastián e Irene. Justamente es en el remplazo de una figura femenina por una masculina donde el gesto de protección y cuidado se vuelve erótico. Esto se debe a que dentro del mito de la femineidad y de la masculinidad, la protección y el cuidado están asociados a lo femenino, en la figura mítica de una madre protectora.

 

En el trabajo de Ramos hay una representación disruptiva de la masculinidad, el autor logra captar el sufrimiento del hombre generando una distancia de la representación habitual y mítica del luchador.

 

El trabajo presenta una mirada muy particular del boxeo que nos permite reflexionar sobre ideas que traspasan el deporte y se colocan en un campo más amplio. De representaciones culturales alrededor de géneros, que fueron normalizadas y hoy empiezan a cuestionarse, a derrumbarse.

Texto&Fotos= Santiago Etchegaray

Revisión= Juan Peraza Guerrero, Guadalupe Arriegue

Este texto fue producido en el marco del PROGRAMA TURMA, para el Desarrollo de Proyectos Fotográficos que dura dos años y es coordinado por Julieta Escardó de la mano de un grupo de artistas visuales, músicos y escritores, que realizan tutorías y workshops especializados.

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