10 junio, 2016 wt000152

SARA FACIO EN TURMA

Armamos TURMA y la mejor bienvenida nos la da Sara Facio. Por su visión, por su trayectoria, por todo lo que hizo y hace por la fotografía argentina, es que la admiramos y le otorgamos el flamante título de “madrina de nuestra biblioteca”.

 

Lo único que me importa es la fotografía argentina, no me importa si es mía o de quién.

Sara Facio

 

Sara Facio es pionera de la fotografía en Buenos Aires y una emprendedora incansable de la fotografía argentina y su posicionamiento en el resto del mundo. Fuimos a visitarla y compartimos una charla iluminadora, a pesar de que su agenda explote de quehaceres, eventos y solicitudes; Sara nos recibe e inmediatamente hay que darle paso a un hombre que carga unas fotos enmarcadas de gran tamaño, personas que van y vienen y el timbre que suena. El pasillo exhibe, como en una galería de miniaturas, imágenes de vida. A través de él Sara transita, lleva y trae fotos, siempre… Este es su estudio y la casa de La Azotea, primera editorial de libros de fotos en Latinoamérica, fundada por ella y Cristina Orive hace 43 años.

 

Sara  es fotógrafa, editora, curadora, productora, gestora, ensayista, personalidad ilustre de la ciudad de Buenos Aires, título que a duras penas quiso recibir (¡y ahora tuvo que aceptar el nuestro!). Desde sus inicios como fotógrafa, tuvo una carrera eminentemente internacional y, a la hora de definir el carácter de su proyecto editorial y curatorial, decidió sostener el espíritu local. Visibilizar a los fotógrafos argentinos y latinoamericanos, ponerlos a dialogar con el resto del mundo.

 

Además del trabajo editorial con La Azotea, creó la pionera Fotogalería del Teatro San Martín de la ciudad de Buenos Aires, y logró –comenzando con la donación de obras de importantes artistas que pertenecían a su colección personal– que la fotografía entrara al Museo Nacional de Bellas Artes. Hoy en día, esa colección cuenta con más de mil obras y ella misma se encargó de editar el primer catálogo.

 

TURMA: La fotografía de Sara Facio, tu fotografía, no está solamente en tus fotos, sino también en tu rol como editora, curadora, gestora, etcétera. No es sólo fotografía, es también producción, desarrollo, poner el cuerpo en cosas que van más allá de disparar una cámara. ¿Qué importancia creés que tienen los sujetos colectivos en la fotografía?

SF: Para mí, la foto está muy ligada a lo que es el tiempo y la historia, todo lo que se fija fotográficamente es muy importante para nosotros y para el futuro. Muy importante. Aún lo que se hace con absoluta libertad creativa, que parece que es una fantasía, es algo que pasa en ese momento. No pasó hace cincuenta años, pasa hoy.

 

http://www.mnba.gob.ar/museo/novedades/14/08/26/coleccin-fotogrfica-del-mnba

 

http://laazoteaeditorial.blogspot.com.ar/

+ de conversaciones TURMA & SARA FACIO

 SF: Una de las cosas que a mí me gustan de la fotografía es que, además de ser un medio de expresión, es una profesión fantástica. Yo adoro ser fotógrafa profesional. Siempre lo digo, soy fotógrafa profesional; hago fotos para vivir de lo que sea. Aun no sabiendo, no especializándome, siempre estuve al lado de gente que sabía mucho más que yo y que le consultaba y le preguntaba.

 

T: Sí, siempre te referís a la independencia económica que te dio y la libertad que eso generaba. ¿No?

S: Estoy segura de que, así como los países son libres cuando son libres económicamente y los varones son tan libres porque tienen su billetera, Las mujeres también: cuando tienen independencia económica son más libres.

 

T: ¿Qué le recomendarías a alguien que está pensando en dedicarse a la fotografía como profesión?

S: Lo primero que tiene que hacer es, realmente, adentrarse en la parte técnica. Saber que todo lo que le van a pedir lo va a poder cumplir. Tanto un retrato de una modelo para lucir un sweater como fotografiar un frasco de perfume, tiene que saber cómo iluminarlo, cómo enfocarlo, cómo darle un realce. No es sólo que la foto profesional la saca la cámara, el profesional que está detrás es importantísimo. No hablemos de cuando ya son realmente creadores. Porque si vos ves las fotos de publicidad de Iriving Penn o de Richard Avedon, son para hacer monumentos. ¡Hacen un esmalte de uñas y querés tenerlo en tu casa! (risas) Una buena foto publicitaria, como se hacen en casi todos los países del mundo. Son profesionales que saben manejar luces, lentes, y todo eso es técnica y hay que valorarlo. Después, si sos un creador, eso vale más. Yo nunca pensé que todas mis fotos profesionales hayan marcado nada. Creo que estaban bien como fotos profesionales. Punto. No, como decía, unas fotos de moda de Avedon que la ponés en un museo y son válidas.

 

T: Claro, hay algo del aspecto técnico y otra cosa que supera a la técnica solamente.

S: Porque hay un valor estético muy grande. Además, indudablemente a Avedon le gustaba la moda, a mí no me interesa (risas). Es así, Avedon estaba fascinado por la moda, los modelistas, las modelos. A mí, francamente me atrae más un pintor o un escritor, que una modelo.

 

T: Todo el tiempo tuviste una visión un poco más lejos, que hizo que fueras adelantándote a ciertas cosas, proponiendo y creando cosas que en ese momento no existían. La Azotea, lo primero. Plantear que la Argentina necesita una editorial de libros de fotografía y hacerla.

S: Llega un momento que tenés que pensar que es lo que querés hacer y hacerlo, pero cuando se logra no se puede seguir repitiéndolo. Yo veo, no sólo en fotografía, sino en todos los aspectos de la vida, actores o músicos que tuvieron un éxito y siguen repitiéndolo hasta el cansancio porque están cómodos o les da prestigio, dinero o popularidad. Siguen haciendo lo que le gusta a la gente. Y eso es un error, es un vacío, porque una persona tiene que siempre mirar para adelante, para atrás sólo se mira para repasar la historia, y aprender.

 

T: Desde esa perspectiva te cargaste al hombro la decisión de hacer una editorial de fotografía hace 43 años, cuando era impensable. Lo mismo hiciste también con la fotogaleria del San Martin. No había en Buenos Aires dónde exhibir fotografía. Si no hay y hay que hacerlo, se hace.

S: Inclusive, con la fotogalería teníamos la idea de hacerla a nivel privado, hasta habíamos visto locales. Pero claro, era imposible desde el punto de vista económico, y pensamos que lo mejor era tener como aliado una ciudad como es Buenos Aires y, con un apoyo en la ciudad, hacer una cosa más comunitaria. No una galería exquisita privada, sino dedicada para todo el público.

 

T: Después propusiste que el Bellas Artes tuviera una colección de fotografía, que tampoco tenía.

S: Fue una lucha terrible, porque la gente del museo no quería aceptar la fotografía. Me di cuenta que la mano iba por ahí en los ‘90, y ya en el ‘95 me llamó Jorge Asís, famoso escritor y un tipo muy simpático. Menem lo había nombrado secretario de cultura, y como nos conocíamos porque le había sacado fotos como escritor, me llamó y me ofreció un motón de cosas que a todas les dije que no. Quería que haga algo. Igual, al poco tiempo lo echaron, pero se ve que mi nombre quedó por ahí, porque después me llamó Pacho O’Donnell, el nuevo secretario. A él también lo conocía, era vecino mío y comíamos en el mismo restaurant. Me dijo también de hacer algo, y le dije que sólo me interesaba hacer que sea patrimonio del país una colección en el Museo Nacional de Bellas Artes. Me preguntó cómo se podría implementar, y le conté sobre el MoMA de Nueva York, que era un ejemplo. Edward Steichen, para mí, es un modelo. El mes pasado, estaba en París en una gran librería y me encontré con el libro La familia del hombre. Reeditado en homenaje los 50 años de la publicación. Como una idiota, y porque los libros pesan, no lo compré, pero es una edición especial y con tapa dura. Ese fotógrafo es mi modelo, porque además de fotógrafo (tiene fotos buenísimas), era bueno, curador y fundó el laboratorio para que se haga la colección. Porque no le interesaba tanto la fotografía para sacar fotos de las obras, que tienen todos lo museos, lo que quería era tener un espacio para fotografía creativa, en serio. Además, escribía, era profesor, tenía alumnos. Eso yo nunca.

 

T: ¿Nunca fuiste docente?

S: Ay no, me parece tan aburrido. Tener que decir siempre lo mismo.

 

T: Tenés alumnos de otro modo, gente que aprende de vos de diferentes maneras. Hablando en términos de políticas públicas, esas que fuiste forzando que sucedieran. ¿Cómo ves el panorama hoy? Si te dieran, sin restricciones, todo el presupuesto, tiempo, energía, equipo, ¿qué inventarías?

S: Ahora están las condiciones dadas para todo. Es como con la fotografía digital, con la que se pueden hacer cosas inabarcables. Pero hay que saber hacerlo y tener ganas de. Ahora hay espacio, y apertura para cualquier cantidad de proyectos y cosas. Cuando era joven, nadie podía aspirar a ir a presentarse con un director o hablar con un ministro. Imposible. Ahora hay otro tipo de democracia de comunicación. La cuestión es tener una idea, el entusiasmo y un gusto por hacer algo.

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