ECLIPSE DE SOL

FOTOLIBROS DESTACADOS DE LA BIBLIOTECA

 

Eclipse de sol es una publicación hecha en Lima a base de collages y fotomontajes. Su autor Héctor Delgado trabaja también con videoarte y la imagen-movimiento; tiene que ver con ello que la secuencia de Eclipse de sol resulte una narración del tipo guión cinematrográfico, dividida en capítulos que, tal como refiere, linda los límites de la realidad y la ficción (si es que todavía tiene sentido esa división). En un mundo distópico y descoyuntado -que, como toda obra de ciencia ficción, es terriblemente real- unos personajes viven en el absurdo y el miedo y el presidente  muestra su mejor cara en época de elecciones, mientras que por debajo de la mesa ya vendió el país a las grandes corporaciones. Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.

 

Conozca Eclipse de sol, una publicación que mezcla el terror y el grotesco y provoca la risa más oscura, la del cómico feroz -como diría Baudelaire- y la de los fotomontajes político-retóricos de Heartfield.

Los fotomontajes y collages de Héctor Delgado nos hablan, como los de Heartfield en los años de asunción del nazismo, del presente. Una lectura soaz e inteligente sobre la realidad política, social y económica.

Un relato político, poético y visual. Una distopía a doble página, que nos viaja por la tradición de la imagen como expresión política.

IMAGEN Y TEXTO

Se inscribe en la poética dadaísta, que une la imagen con el texto literario. Este actúa desde la “función de relevo”, como diría Barthes, del mensaje literario que se da en la página de una publicación gráfica, similar a los títulos de las películas mudas o en el comic. El texto en los montajes de Eclipse de sol, no solo lleva y hace avanzar la acción de la diégesis del mensaje total, sino que trae por delante la poesía y la abertura de la palabra a la multiplicación de sentido, en relación con la imagen: la poesía visual. La única relación de anclaje (Barthes) lingüístico es en el clima de terror y opresión, pero no en una sola idea o concepto cerrado. Guían en la lectura y las visiones dentro de significaciones y atributos, que son abiertos, tiemblan y desestabilizan, terribles como la realidad.

Eclipse de sol

link al sitio web

Fotomontajes / Collage sobre papel
Impresión offset tinta negra sobre papel periódico
Tiraje 300
Terminado de imprimir en el 2017
144 páginas

ver libro completo

imágenes y textos de la publicación = Héctor Delgado

reseña y fotos del libro = Guadalupe Arriegue

Este fotolibro se puede visitar en la biblioteca de TURMA: hay que agendarse en biblioteca@somosturma.com.

La biblioteca de TURMA es un centro neurálgico de ideas y un espacio de encuentro.

Este fotolibro participó de la última edición de FELIFA – Festival de Libros de Fotografía y Afines – en la selección del Premio Internacional a libro publicado

Piratería hoy

UN FOTOLIBRO, UN OBJETO

La isla del tesoro de Federico Estol, editado por CdF Ediciones

Objeto elegido: una moneda de oro

Una moneda de oro, un billete, un pasaje a otro mundo. El cuento empieza con la herencia que deja un abuelo marinero: un elemento como transporte , el boleto mágico o llave. Una moneda de oro. El pasaje a la isla del tesoro.

 

Las imágenes que devuelve Estol de las Islas Caimán muestran la piratería contemporánea. Arman un juego temporal paradójico, que homologa los piratas del siglo XVI (o mas bien la figura lavada que ha quedado en el imaginario sobre todo de cultura infantil) con los piratas del siglo XXI, que también esconden sus tesoros en las Islas Caimán.

REALISMO Y FICCIÓN DOCUMENTAL

Toda fotografía contiene una historia. La construcción del documentalismo de Estol no es una mirada vouyerista distante o ajena, sino que muestra el trabajo de campo de un sujeto fotógrafo que interviene en el espacio y se relaciona con las personas. Una puesta en página, una puesta en escena; una narrativa documental que tensiona una crítica social-económica con la elaboración metafórica que realiza la obra.

Federico Estol no acata órdenes normalizadas con el lente, sino que posibilita una polisemia: abre un abanico de personajes que cuentan prácticas sociales.

 

La foto del hombre de traje que tiene un parche en el ojo se vuelve el epítome de ese cruce de elementos simbólicos que refieren a una piratería de ayer y de hoy.

El libro funde las solapas temporales y nos habla de los saqueadores del siglo XXI, con cuentas offshore, empresarios que blanquean su dinero ilícito en las islas del caribe. Los pobladores locales, relegados. La isla es un estado colonizado, gobernado por millonarios, dueños de empresas fraudulentas que esconden sus caudales en paraísos fiscales.

El libro La isla del tesoro de Federico Estol es una alegoría de nuevas formas de prácticas extorsivas, robo y saqueo en la economía contemporánea mundial.

 

Corsarios, ladrones, taimados, asesinos. Siguen hasta nuestros días con otro disfraz: dejaron los harapos de navegantes de ultramar por los trajes de oficina recién salidos de la tintorería y ocupan oficinas y sillones ampulosos hasta en la casa de gobierno nacional. Los piratas hoy son los que esconden su dinero en los paraísos fiscales.

texto y fotos = Guadalupe Arriegue

Este fotolibro se puede visitar en la biblioteca de TURMA: hay que agendarse en biblioteca@somosturma.com.

UN FOTOLIBRO, UN OBJETO

En el cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, Jorge Luis Borges inventa un concepto que titula Hronir. Un hnorir viene a ser un objeto que se encuentra en el ficticio mundo de Tlön y que es cualquier objeto que surge a partir del deseo. Allí cuando un objeto es buscado intensamente, siempre se lo halla, porque la voluntad modifica la realidad, o la inventa. El mero deseo produce el objeto. Todo lo que es imaginado, es posible de aparecer.
Inspirados en este concepto, la sección Un fotolibro, un objeto propone una reseña de un fotolibro en donde se proponga la lectura del mismo acompañado de un objeto. El objeto potenciará la lectura del fotolibro y abrirá otros caminos que este alberga.

Y un día, el fuego

PUBLICACIÓN TURMA

Y UN DÍA, EL FUEGO

de Belén Grosso y Sebastián Pani

En 2017 “Y un día, el fuego” ganó la convocatoria No Renunciaremos de TURMA. Gráfica Futura publicó los primeros 300 ejemplares y Nexo Gráfica aportó 3 mil más.

Se realizan acciones y distribución junto a organizaciones y movimientos sociales para actividades y talleres que concientizan sobre la violencia contra la mujer.

NOTA EN COSECHA ROJA

Un diciembre nuevo

UN FOTOLIBRO, UN OBJETO

Reseña del libro 88 pedazos de Federico Paladino, co-publicado por La Balsa editora y F.E.A. (Frente Editorial Abierto)
Acompañado de: una flor de yuyo

If you hold the stone
hold it in your hand
if you feel the weight
you’ll never be late
to undestand
 
 
Si sostenés la piedra
sostenela en tu mano
si sentís el peso
nunca vas a estar tarde
para entender
 
Caetano Veloso

 

 

Una serie de manos sostienen piedras a tamaño real, impresas en blanco negro.

Las piedras en la sucesión de páginas empiezan a convertirse en otras cosas, amorfas, miles de signos. Mientras la mano, incólumne, sostiene.

Esa mano significa poder: el puño hacia arriba. Sostiene piedras. Miles de acepciones.

 

Hay que sostener, nos dice el libro de 88 pedazos.

 

Un pedazo de piedra, es un pedazo de civilización, un pedazo de pared, un pedazo de ciudad, es materia, un fósil,  el tiempo.

 

Sostener el libro y viajar por sus páginas, es la repetición y la particularidad en el un-todo-igual. Invita a empezar a prestar atención en esa(s) piedra(s); la universidalidad y la particularidad.

 

El libro no cuenta directamente la procedencia, la historia del recolector de esas piedras; su referencia aparece soslayadamente en una serie de datos abajo a la izquierda de cada doble página. El código para descrifrar, los metadatos de la imagen. Como una ficha técnica, como un código de normalización y catalogación. La ubicación espaciotemporal aparece como un subtexto ahí presente,  sutil, que indexa.  A quien lee la imagen y quiere acceder al dónde, cómo y cuando, le queda investigar… como cuando se busca la forma de acceder a algo oculto de un videojuego en revistas especializadas, el boca en boca o en internet.

 

Pongamos la solución a mano. El recolector de fotos tiene coordenada específica: las piedras fueron foteadas el día de la aprobación de la reforma laboral en diciembre 2017, una ley de retroceso en las leyes de lxs trabajadorxs del país. En la web del fotógrafo-recolector-editor explica:

El 18 de diciembre de 2017 se efectuó una sesión del Congreso Nacional para aprobar una ley que entre otra medidas, reducía significativamente el ingreso jubilatorio. Durante 4 o cinco horas muchos manifestantes y organizaciones tuvieron un enfrentamiento a pedradas con la policia que rodeaba el Congreso e intentaba expulsar a las personas de la plaza central. Hice un registro de algunas de las miles de piedras que volaron esa tarde y que fueron retiradas horas después durante la madrugada.
El libro contiene 88 imágenes de registro de los restos.

El libro nos habla de la memoria, de la manifestación colectiva, del tiempo y lo que permanece. Los pedazos son los de la historia, son un recuerdo, una revisitación. Son el repertorio de nuestra memoria, transmisión de sentido. Sostener el peso de las 88 piedras – dos veces infinito-, guardar, recopilar esas imágenes. Editarlas, imprimirlas y publicarlas. Volverlas a ver. El libro dispara la idea de sacar cada página de la encuadernación para montar todas las piedras en el espacio otra vez, de la mano del recolector-editor de imágenes, que nos trae los restos de otro diciembre de nuevo ahora.

88 pedazos

Federico Paladino

La Balsa ©
F.E.A.
180 páginas
16x22cm digital printing
150 copias

Podes acceder a la descarga gratuita del libro en su edición de lectura y reimpresión en www.frenteeditorialabierto.com.ar

Texto & fotos = Guadalupe Arriegue
web / ig

Este fotolibro se puede visitar en la biblioteca de TURMA: hay que agendarse en biblioteca@somosturma.com.

UN FOTOLIBRO, UN OBJETO

En el cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, Jorge Luis Borges inventa un concepto que titula Hronir. Un hnorir viene a ser un objeto que se encuentra en el ficticio mundo de Tlön y que es cualquier objeto que surge a partir del deseo. Allí cuando un objeto es buscado intensamente, siempre se lo halla, porque la voluntad modifica la realidad, o la inventa. El mero deseo produce el objeto. Todo lo que es imaginado, es posible de aparecer.
Inspirados en este concepto, la sección Un fotolibro, un objeto propone una reseña de un fotolibro en donde se proponga la lectura del mismo acompañado de un objeto. El objeto potenciará la lectura del fotolibro y abrirá otros caminos que este alberga.

Fotografía y Feminismo 7

Séptima entrega de la serie MUJERES QUE SE MIRAN – AUTORRETRATOS & DECLARACIONES, que comprende un recorrido visual y textual por imágenes autorreflexivas, realizadas por mujeres.

Self-Portrait, 1954

La aparición de Vivian Maier en el ojo público es un evento casi fortuito. Su material, incluso rollos sin revelar, fue comprado en una casa de subastas en 2007. La autora muere en 2009, sin enterarse de esto. Casi todo el volumen de su obra pertenece ahora a John Maloof, quien se ocupa desde 2011 de su difusión, archivo y comercialización. Ante esta historia, es válido cuestionar: la obra de Maier, ¿fue creada para ser vista y expuesta? Maloof actúa absolutamente de manera legal, pero, ¿cómo funciona exponer y vender la obra de alguien que murió sin ser considerada una fotógrafa, que se ganó la vida cuidando niñxs, en una tarea típicamente relegada a la población femenina de bajos recursos? Maier, además de fotografiar, filmaba y grababa audios de manera subrepticia, y rara vez dejaba su nombre real en manos de desconocidos. ¿Hay ahí un deseo de anonimato? Y si lo hubiese, ¿debería ser póstumamente respetado?¿o prevalece nuestro deseo de ver su obra sobre estas posibilidades inciertas?

Mientras nos planteamos estos interrogantes, lo cierto es que el trabajo fotográfico de Maier es valioso. Su mirada personal y capacidad compositiva son innegables, y la abundancia de imágenes que dejó permite incluso formar series temáticas dentro de su material. Una de estas, es aquella dedicada a los autorretratos. Maier aprovechaba particularmente su sombra y su reflejo para crear composiciones urbanas y domésticas que protagonizaba. Su propia imagen era fraccionada, repetida, distorsionada, y utilizada para enunciar sus propuestas visuales.

En la imagen aquí mostrada, la cual no cuenta con un título más allá de su datación, ambas formas de proyectar su propia silueta se combinan, y dan cuenta de su habilidad técnica. En este autorretrato, Maier usa su propia sombra para iluminar lo que ve, toma su imponente silueta y proyecta un quiebre sobre el reflejo en un vidrio para señalar las figuras que a su vez la observan desde dentro de un negocio neoyorkino.

La fotógrafa usa su cuerpo como herramienta compositiva, y se convierte en el marco de una escena entre dos mujeres, quizás madre e hija. Su cámara se funde con las plantas de interior que cortan su silueta en dos, y su rostro queda oculto dirigiendo su mirada al visor de cintura de la cámara.

En este autorretrato, el rostro que observa desde la foto a la espectadora no es el de Maier, sino el de la mujer a quien ella observa, y que a su vez dirige su mirada a la fotógrafa. Esta mirada implica en sí misma un reconocimiento de Maier en su acción de tomar una fotografía, cerrando el círculo de miradas entre retratada, fotógrafa y espectadora. Este complejo juego de direcciones queda encerrado dentro de la figura de Maier, en su largo abrigo oscuro.

El interior del local donde están sentadas las mujeres se funde con el exterior de la ciudad, donde autos y edificios dejan adivinar que después de realizar la toma, la fotógrafa probablemente solo haya necesitado unos pocos pasos para seguir su camino, y volver a ser una transeúnte anónima.

Texto= Mora Vitali

Mujeres que se miran: autorretratos y declaraciones

 

La aparición de la fotografía a mediados del siglo diecinueve amplía y modifica el campo del arte. Gracias a su relación directa con el sujeto representado, se instala en la conciencia colectiva como prueba de algo, evidencia gráfica y confiable. Desde este punto de vista, el autorretrato fotográfico tomado por mujeres, es un refuerzo testimonial de la propia presencia.

Las autoras buscan asentar la existencia femenina en material visual, ante su fragilidad social.

La iconografía femenina se plantea muchas veces desde la proyección de una mirada masculina, y es necesario deconstruir estos estereotipos para poder desafiarlos. Las autoras se descubren como sujetos y como modelos, abriéndose posibilidades representativas nuevas y revolucionarias.

 

Link a primera, segunda, tercera, cuarta, quinta y sexta entrega

Fotografía & Feminismo 6

Sexta entrega de la serie MUJERES QUE SE MIRAN – AUTORRETRATOS & DECLARACIONES, que comprende un recorrido visual y textual por imágenes autorreflexivas, realizadas por mujeres.

Zaida González Ríos: De guarda

La fotógrafa -y medica veterinaria- chilena Zaida González Ríos cita a William Blake en el texto que abre su libro De guarda: “del agua estancada, espera veneno”. Gracias a esa frase es posible entender mejor toda la imaginería que en el libro fluye y, lejos de envenenarse, cobra nueva vida. La técnica de la fotografía coloreada se reinventa, los recursos modernos se amalgaman perfectamente con los clásicos, y surgen múltiples series cargadísimas de sentido estético y simbólico.

 

Zaida pone en escena cuerpos que rompen con la idea de belleza hegemónica, y sale de todo canon en sus representaciones de religión, muerte, y sexualidad, armando composiciones críticas y conmovedoras.

 

El uso que hace de la fotografía analógica favorece el extrañamiento, al ver figuras contemporáneas como la legendaria «Hija de Perra», desaturadas y coloreadas, reinventadas en posiciones y situaciones vulnerables. Su creatividad no se estanca, y por esto mismo puede atravesar y salir indemne de reivindicar territorios de la imagen que la tradición abandonó hace años, como la fotografía postmortem, y repoblarlos con sus criaturas fantásticas y a la vez profundamente reales.

Esta soy YO, me fijo verticalmente ante ti, adórame en mis brillos y dorados, en mis hilarantes poses, en la identidad que se me antoje. Soy una autora, mi única publicidad es ser yo misma.  -Zaida González Ríos

Para hablar de una imagen en especial, vamos a tomar la obra de tapa. Es una elección un tanto polémica, siendo que la toma fue hecha por su colaborador Eduardo Rivera; pero la verdad es que el trabajo de la creativa y modelo se cuela por todos los ángulos: la presencia del gato no deja lugar a dudas, así como el trabajo de laqueado y color sectorizados, el corset de Hello Kitty y la pequeña y curiosa colección de objetos y animales plásticos que coronan a la fotógrafa, que sostiene entre los labios la silueta de una rata de glitter.

A través de la elección estos elementos, la fotógrafa condensa una identidad latinoamericana contemporánea que sincretiza las múltiples fuentes que nos colonizan y conforman a la vez. Un rococó floreado, brillante y saturado, que no cae en el kitsch, gracias a la mirada fija que González Ríos dirige a la cámara, y por ende, a quien mira su libro. Esta es la imagen que González Ríos selecciona como tapa, como presentación, como puerta que entreabre para que entremos a conocer su obra.

La autora como mujer rodeada de flores, como persona sexuada, como animal depredador y a la vez doméstico, cargada de brillo y plástico, y mirando, siempre mirando, hacia adelante, con los ojos muy abiertos, como para que no quede duda.

 

Texto= Mora Vitali

El libro De Guarda, que contiene múltiples series de esta autora, puede/debe visitarse en la biblioteca de Turma.

Mujeres que se miran: autorretratos y declaraciones

 

La aparición de la fotografía a mediados del siglo diecinueve amplía y modifica el campo del arte. Gracias a su relación directa con el sujeto representado, se instala en la conciencia colectiva como prueba de algo, evidencia gráfica y confiable. Desde este punto de vista, el autorretrato fotográfico tomado por mujeres, es un refuerzo testimonial de la propia presencia.

Las autoras buscan asentar la existencia femenina en material visual, ante su fragilidad social.

La iconografía femenina se plantea muchas veces desde la proyección de una mirada masculina, y es necesario deconstruir estos estereotipos para poder desafiarlos. Las autoras se descubren como sujetos y como modelos, abriéndose posibilidades representativas nuevas y revolucionarias.

 

Link a primera, segunda, tercera, cuarta y quinta entrega