3 septiembre, 2018 Guadalupe Arriegue

Fulminación

FOTOLIBROS LATINOAMERICANOS

Fulminación de Sergio Dominguez

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El libro Fulminación de Sergio Dominguez es el segundo libro de la nueva editorial argentina La Balsa, dirigida por Federico Paladino. Co-publicado junto a Infinito Blanco en un momento históricamente conmovedor, en términos de que economica y socialmente todo se mueve hacia abajo (excepto el dolar que sube y sube), Fulminación viene a presentarse como un objeto desobediente e inflamable, que se erige cual caja negra conservada después del desastre: en ella un registro visual de lo que sucedió. Los plateados gritos de clemencia, los llantos, las carnes en choque y los cristales estallando. Recordemos que de quiebres y de plata está hecha la Historia. Aunque Fulminación sea una caja negra, es una que fracasa porque, como tal, se comporta de un modo atroz: no registra el desastre pasado, develado después, sino que narra un pasado presente, develado durante. Quizas lo que fracasé no sea la caja sino la realidad, y el objeto, confundido, responda como puede.

En términos de diseño, Fulminación encuentra su efectiva solución en la provocación visual desde el fondo negro. Desde este espacio se abre el fuego oscuro en la portada, tatuado a puro golpe, como una especie de conservación en piedra del gesto de lo que arde. En este sentido, y en muchos más (incluido su título) el libro toca notas bíblicas y las tensiona. Es así que la publicación avanza, con imágenes que se evocan iluminantes desde un abismo de sombras. Son imágenes tomadas por Dominguez en varias manifestaciones y conflictos sociales. Imágenes de multitudes y de represión, en donde un zoom grotesco señala y recorta gestos individuales, que luego el libro se encargará de acumular y detonar. Vale la pena destacar que gráficamente, el recurso de enmarcar las fotos en negro, es uno honesto y acertado en demostrar que las imágenes de la publicación son recortes de otras originales.

 

El libro no quiere esconder su gesto de inventar (o provocar) realidad (como si hacen constantemente los medios masivos) sino que planta su bandera (negra) en anunciar el capricho de la visión individual del autor ante sus propias imágenes.

 

Siguiendo con la linea bíblica con la que el libro dialoga, la visión individual ha sido históricamente el mayor temor de la iglesia católica: el control de las imágenes es el absoluto gesto de poder. En términos mas claros, la gran imagen es una sola, no hay lugar para interpretaciones y quien la controla es quien gobierna. Dominguez, en este sentido, realiza un ejercicio crítico muy afilado en cuanto que produce sus propias visiones, de imágenes públicas enormes, e implanta su capricho y delirio místico de sujeto social que lucha, participando así, no solo en la manifestación simbólica de aquel movimiento, sino en el grito colectivo que sus imagenes capturan y a su vez proyectan.

Hay mucho para señalar de la edición y secuenciación del libro, pero sería atentar contra la lectura propia y libre de ustedes. En tal caso, solo me basta comentar que hay una continuación que encuentro lógica del primer libro de la editorial <<88 Pedazos, co-publicado con F.E.A.>> en la figura del puño cerrado. Así como 88 Pedazos contenia la fuerza de la piedra en sus puños, Fulminación contiene la chispante explosión del fuego liberado o provocado por esas mismas manos. Inevitablemente viene a mi mente el personaje Prudencio Parra de la novela Las Nubes escrita por Juan Jose Saer. En ella, Prudencio, loco y ensimismado, cree contener en su puño cerrado todos los males del mundo. Como si de un un castigo superior se tratase, el cree ser el guardían pandórico del caós y su maldición la de no poder abrir la mano jamás. En Fulminación los puños son los de Prudencio. Contienen, retienen, aguantan, se manifiestan encerrando adentro ese material que en valor simbólico supera al oro: la pasión popular, la lucha, la tensa convicción de que hay posibilidad de cambio. En la visión de Dominguez (y de Paladino) se cierra un puño para, irónicamente, sostener los golpes ajenos y cuando este se abré, se libera el fuego.

Fulminación es un desastre continuo. Una autopsia de un vivo y sin anestesia. Una exhibición de extremidades. Es un Frankenstein posible del sujeto social, enfrentando con su cuerpo poético a la (falta de) poesía del cuerpo policial.

 

En 1981, el artista Federico Peralta Ramos realizó una re fundación simbólica de la ciudad de Mar del Plata, bautizandola, bajo la creciente hiperinflación post militar, como Mal de Plata. Fulminación, responde, sin humor, o con humor flemático (desde el centro) a la misma premisa. Estamos mal de plata. El país se hunde y el fotografo, volviendo a lo clásico, responde desde la plata también. Argentina tiene un extraño vinculo ontólogico con este mineral: lo lleva en su río unitario y en su nombre nacional. Aunque la plata de verdad se la lleve siempre otro río… y los platos rotos los pague siempre el mismo pueblo.

Escrito por Martín Bollati

Fulminación, Sergio Dominguez

Tapa Dura

80 páginas

15.5x 22mm

2018

Co-publicado por La Balsa Ediciones e Infinito Blanco

400 ejemplares

 

Fotografías: Sergio Dominguez

Edición: Federico paladino

Diseño: Federico Paladino

Texto en libro: Romina Resuche

Impresión: José Chavez

Encuadernación: Prix Encuadernación

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